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Carmen Domingo

Quinta crónica desde Tokio... el museo Gibli y una exposición de Heidi

Hoy ha sido día de paseos y... ¡de museo! al final mi hermano y mi cuñada han podido salir pronto de sus respectivos trabajo y nos hemos ido al museo Gibli (sí, sí, el del estudio de animación de Miyazaki que, además, formó parte del equipo de creadores de Heidi). Está bastante alejado de las rutas tradicionales por las que uno se mueve en Tokio y hemos tardado más de lo previsto, pero ha valido la pena. Además había una exposición monográfica de Heidi en la que casualmente, como audición, iban pasando de fondo capítulos de Heidi en español. ¡Ja! Una gran regresión.

Luego, pa casa, a cambiarse y a cenar. Hemos ido a un restaurante donde hacen comida típica de futhuoka (una de las islas japonesas del sur) y yo, como Ferrán Adriá, cojo ideas para mis próximas cenas. Que los listos no sólo hacen cocina de autor con inspiración en los restaurantes, también la podemos practicar en casa.

Me pongo con El País. No quiero empezar con el estatut que me canso. Leo que a partir de enero no se va a poder fumar en ninguna empresa española. Bien está lo que está al menos legislado. Pues, para que veáis, aquí en Japón, que tampoco se puede fumar en la empresas y sí en los restaurante, no se pude fumar, sin embargo, en casi toda la ciudad de Tokio por las calles. Me explico. No se puede fumar por las calles de Tokio mientras estás andando, pero sí puede fumar si estás parado, porque hay zonas de fumadores en medio de las calles, con sus ceniceros, claro está. Y en las estaciones de metro (tengo fotografía que subiré en cuanto pueda al blog) sólo se puede a partir de determinadas horas y en espacios concretos y sólo en las estaciones que están al aire libre. Para quien no lo sepa, la mayoría de estaciones están al aire libre, por aquello de los terremotos hay que tenerlo todo previsto. Y las modernas, las que están hechas bajo tierra tienen unas medidas de seguridad que ya les gustaría tenerlas a los países con riesgo de terremoto sólo en un 50 por ciento. Lo mejor del tema del tabaco ¡todo el mundo lo cumple a rajatabla! Estas cosas me asombran y las admiro, porque, la verdad, me gustaría ver qué hacíamos nosotros, los catalanets y españolitos de a pie, caso de tener la misma normativa. En fin... preguntas en la nada.

Y es que yo voy a acabar volviédome loca, ya lo veo venir, si sigo mezclando temas. Leo ahora unas cuantas entrevistas de moda que tenía seleccionadas como interesantes para el libro que estoy preparando y me encuentro con las siguientes declaracioens de Armani en El País (09-05-2003): "sólo deben gobernar los ricos", argumenta que así se mantendría alejadas de la política a personas que sólo buscan hacer dinero -¿Qué hubiera pasado entonces con Zaplana?, el pobre que entró en política por aquello de hacer dinero-.

Sigue el "afamado" modisto: "Al poder sólo deberían acceder los ricos, porque pueden concederse el lujo de dedicarse a los demás sin tener que ocuparse de sus propios intereses". ¿Hay o no, motivos para preocuparse de mi salud metal?
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