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Carmen Domingo

"La doble vida del faquir", los Goya y la Guerra Civil

Llevo días preparando un ciclo sobre Guerra Civil en el FNAC -conferencias, pelis, música, un poco de todo- e intentando localizar documentos (pelis y documentales, que el resto de material lo tengo más controlado) sobre el tema que, a poder ser, se hayan visto poco y aprovechemos para difundirlos un poco más. Hasta aquí todo bien. El otro día me encuentro con Pere, se lo comento y me dice que vea dos: una de ellas "La doble vida del faquir", de la otra ya os hablaré. Hasta aquí bien también, porque sabido es -y no lo digo yo- que Pere es de los que lo sabe todo sobre el tema y si lo aconseja... total que "le compro la idea" a cambio de que haga una de las dos presentaciones del ciclo. No estamos como para desperdiciar oportunidades.

Bien, ayer noche Joan me las trae (sí, sí, están en cartelera todavía, pero los miembros de la academia, a lo que se ve, reciben copia de todas las pelis que se presentan a los Goya para votarlas y por eso las tenemos, prebendas de los directores de cine) y ponemos "La doble vida del faquir". Un documental que -entre flashbacks- hace un paralelismo entre los niños que vivieron en un hospicio catalán durante la guerra (fuera de Barcelona, y por lo tanto, ni se enteraron prácticamente de la misma) y que rodaron una película "La doble vida del faquir" en el año 38, y los ancianos en que se han convertido ahora y sus recuerdos de aquellos años. Hasta aquí también bien. El problema que las vivencias personales de la mayoría de nosotros son eso, vivencias personales que, me temo, solo nos interesan a nosotros y a nadie más, cuando la anécdota no puede generalizarse, como es el caso de todos ellos. Y si, como en el caso del documental, no sirve ni siquiera para ejemplificar una época y, además, está rodada en su mayoría en planos fijos -sí, fijos- de los entrevistados, cortados y pegados, entrelazados con la peli del 38... no sé qué deciros. En fin.

Al final, decepción con el documental, aunque "fascinada" con dos de los personajes que salen. Uno de ellos, Xavier Bagué y Bofill, heredero del señor que donó el hospicio y el terreno que lo rodeaba al estado español a principios de los años treinta. Empieza quejándose de que se le ha reducido la herencia porque su antepasado tuvo a bien regalar a unos cuantos niños pobres parte de su patrimonio y que, acto seguido dice que fue militante del PSUC. Uno de los mejores ejemplos de nuestra izquierda burguesa. Y con María Teresa Pascual, la niña rica del pueblo que acabó siendo la protagonista en el años 38 de "La doble vida del faquir", porque en el hospicio no había niñas y que, aún  hoy, mantiene esa sobervia de la derecha franquista que se evidencia cuando, en una charla con el protagonista de "La doble vida del faquir, éste todavía tartamudea cuando la tiene en frente. Paciencia.

Luego, ya con ganas de guerra civil, me pongo a leer testimonios de prisioneras de la cárcel de ventas y sí, claro, esas mujeres sí que vivieron una guerra, y aquí sí los testimonios se hacen universales. Tanto que, ya no sé cómo evitar que me pasen estas cosas, a la media hora de empezar a leerlas tengo que dejarlo porque estoy a punto de ponerme a llorar. Paciencia de nuevo. Hay que conocer la historia para desear que no se repita.

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1 comentario

Nicolás -

Para testimonios imprescindibles, te recomiendo encarecidamente este libro:
Tomasa Cuevas Gutiérrez (superviviente). Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas. Edición preparada por Jorge J. Montes Salguero. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses.
Si quieres leer un extracto, lee el "post" "Prensa rosa", en mi "blog", del dieciséis de febrero de 2006.
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