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Carmen Domingo

Rodrigo Rato, el no a la guerra y el congreso de la izquierda abertxale

A veces una se entera de cosas que no dejan de ser sorprendentes. Me extraña, por ejemplo, que Rodrigo Rato tuviera (y está contrastada la información, aquí si que sé a ciencia cierta que es verdad) un cartel del NO A LA GUERRA en su despacho y que, a sabiendas de que eso le iba a costar su candidatura a la presidencia del PP, no por eso dejara de tenerla. Me soprende,y lo hace gratamente, la verdad. Y, al final, él al FMI y José Mari a entrevistarse con su amigo Bush (¿qué entenderán por amigos?)

Me sorprende, también, que un país como Italia tenga un presidente como el que tiene. Que Berlusconi sea el Gil de Italia, con la salvedad de que el nuestro (en gloria haya, que diría mi abuela) se limitó a una cutre-pueblo-costero (donde hizo gala de las actitudes más rancias, pero le pararon los pies para ir más allá, porque hasta el PP le tenía miedo). Que tenga controlado el 80 por ciento de los medios de comunicación, y que sea la persona más rica de Italia. Pero todavía me sorprende más que alcanzara la presidencia y que (antes de ganar las elecciones) prometiera que dejaría la presidencia de las empresas que posee (porque eran incompatibles los dos puestos) y no lo haya hecho. Pero, el problema no es que no lo haya hecho, sino que haya legislado que a partir de él ya se podían compatibilizar los... trabajos.

Me cabrea, que no me soprende, que alguno de los autores catalanes mediáticos lleguen a tener un 20 por ciento de royalties (¿se valora más la venta que la calidad?, ay! qué preguntas me hago), cuando los autores de andar a pie (los normalitos) tenemos un máximo de un 8.

Me pregunto cuántos medios de comunicación hablarán del congreso que prepara la izquierda abetxale entre el 17 y 19 de junio de 2004 en Sokoa. El programa no puede ser más atractivo: un encuentro organizado por la izquierda abertzale para debatir cuatro temas centrales: La lucha de clases en la nueva Unión europea, la lucha a favor de “la identidad” en la nueva Unión Europea, la represión de estado en la nueva Unión Europea y el Pacto Constitucional de la nueva Unión Europea. Aunque pregunto por preguntar porque no pienso arriesgarme yo (por aquello de que más vale prevenir que curar), me iré leyendo las ponencias conforme las cuelguen en la red. Casi que prefiero no dejar que Basta ya! los ponga a parir sin escucharlos.

Uf!, está visto que no se puede escribir a estas horas de la noche.

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