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Carmen Domingo

literatura y cine

"El diablo se viste de Prada" y yo, la verdad, encantada

Los puentes, si algo tiene, más en mi caso quizás, es que -familia mediante- me permiten ver películas de esas... de esas de comer palomitas. Bien. Este puente se prepara cinéfilo, o cinematográfico, más bien. Por el momento "El diablo se viste de Prada", y en breve "Salvador" y "World Trade Center". Bien, intenciones que cumpliré a rajatabla porque me espera una semanita de viajes y conferencias que bien se merecen un mini descanso mental mientras acabo de leer el manuscrito de mi libro sobre la posguerra española  y preparo mis charlas.

Hoy, ya lo he dicho, le ha tocado el turno a "El diablo se viste de Prada", una peli basada en una novela que, si os soy sincera, a mí ni me gustó ni me disgustó, un bets-séller más que pasará por mi vida sin pena ni gloria y que leí -os confieso- con la sana intención de que me sirviera de algo, o me diera ideas, para mi libro sobre la moda y tan sólo sirvió para hacerme olvidar que estaba metida en un avión durante unas horas. Bueno. Sin embargo, a pesar de eso la peli se merecía otro intento, a pesar de la lectura fallida quiero decir, porque el mundo de la moda me sigue gustando y aunque sólo fuera por ver algún conjunto sorprendente valía la pena. Así que me he puesto a ello.

A mí, para empezar, los diálogos, y las actuaciones de las dos protas -Meryl más que la otra, claro está- me han gustado, bueno, me han convencido. Meryl Strepp se ríe y llora en las películas con la misma credibilidad, vamos, que es una actriz actriz en una peli típica de Hollywood, tan típica como pudieron ser "Memorias de África", pero con muchísimo más glamour. La peli, que no pretende dar lecciones de nada, y sí pretende, y lo logra, cuidar mucho, muchísimo el vestuario, destila, sin embargo, moraleja típicas americanas: no te olvides de dónde vienes, quién eres, quién te quiere, quiénes son tus amigos y, claro está, que la fidelidad debes aplicarla a todo el mundo aunque sea a una verdadera víbora. Topicazos, sí, pero a lo mejor vistos así a alguien, que no los tenga claro, le sirven para metérselos en la cabeza. No hay mal que por bien no venga, ¿no? Aunque sea a través de unas gafas de Chanel, o taconeando con unos Jimmy Choo.

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Cuando los poetas hablan: Luis García Montero

En el Babelia de hoy le hacen una larga entrevista a Luis GArcía Montero -bien está que, de vez en cuando, alguien se preocupe por dejar hablar a los poetas de verdad-. A mí Luis me cae bien, muy bien, diría, y tiene la rara habilidad, rara por poco frecuente, de relacionar literatura, política y vida cada vez que habla, y en este entrevista no ha sido diferente con el doble acierto de hacernos volver a pensar en la nefasta constitución europea que, por suerte, ha quedado en proyecto. "

Dos apuntes:

"A mí me interesa más la Constitución europea que la Constitución republicana, la verdad. Creo que la izquierda debe sentirse orgullosa de su tradición, pero para mirar al futuro. Y cierta izquierda quiso vendernos como Constitución lo que no era más que un mero tratado económico con barniz constitucional. Donde la Constitución española habla de derecho al trabajo la europea habla de derecho a buscar trabajo. Parece una broma. Mirar a 1936 no debería hacernos apartar la vista de 2006."

Y el segundo:

"Lorca nunca estará mejor honrado que en ese parque, un sitio al que se puede ir a pasear, a jugar. Hay que mirar caso por caso para esclarecer la verdad, de acuerdo, pero en su caso está todo claro. Otra cosa es el morbo de hacerse fotos con la calavera y usar la memoria histórica como objeto de consumo."

Nada mal como reflexión para este fin de semana. 

"Franco visita Catalunya"

Lo dejo por escrito a ver si me sirve de algo y me creo una obligación: Por cada documental que vea sobre el franquismo (y en los tres últimos meses los emiten casi a diario, o en TVE2 o en TV3 o en el TV33), libro o reportaje que lea sobre el tema voy a ver una película, escuchar una canción o leer sobre otro tema para compensar y desconectar un poco de miserias, desgracias y tristezas.

Pero eso será mañana. Hoy, en TV3, han emitido "Franco visita Catalunya", y claro, lo he visto. En febrero de 1939, todavía sin acabar la guerra civil, hizo su entrada por la Diagonal -a partir de ese momento Avenida del Generalísimo, como correspondía- Francisco Franco y con él parte de sus tropas. Y la verdad es que, a tenor de las imágenes, hizo una entrada triunfal. Triunfal, digo y puntualizo, porque había bastantes catalanes vitoreando a las tropas, más de un millón creo recordar, y eso habida cuenta de que "todos los catalanes somos de izquierdas desde siempre". En fin. Por más que he visto más de una vez estas imágenes no dejan de sorprenderme y no puedo evitar acordarme de dos libros, uno "Catalanes todos", que precisamente trata de la participación de la burguesía catalana en la dictadura franquista que, caso de haber tenido una buena investigación y redacción detrás, valdría la pena reeditar. Y de otro, mucho mejor, sin duda, "Los catalanes de Franco", de Ignasi Riera. Dicho queda.

14 veces vino, según parece, Franco a Catalunya: "España llega gozosamente a vosotros para liberaros de la tiranía. Las tropas nacionales adelantaron sus líneas hasta dejaros dentro de la patria, incorporados a ella noblemente", dice de fondo el locutor del NODO mientras retransmiten las imágenes. Bueno, un clásico de la entrada de los franquistas en las ciudades "liberadas" del terror rojo y pocas novedades en general en el documental.

Y, mientras, en la prensa empiezan ya los reportajes sobre Salvador Puig Antich, aunque seguro que -inversión mediante- los dosificarán más que los de Alatriste. Pero estrenan la película "Salvador" en breve y hay que poner al público en situación y sobre todo llenar páginas que no siempre es fácil. Y yo que hoy me he leído el reportaje de El País todavía -a pesar de saberlo- no doy crédito a que en 1974, un régimen que parecía que moría seguía teniendo sed de venganza y no dudó, tras el atentado contra Carrero Blanco, en condenar a morir en garrote vil a un joven de 25 años de quien no estaban claros los cargos de los que lo acusaban. Y eso también fue aquí, en Barcelona, en el centro de la ciudad, en la cárcel Modelo, un edificio delante del que he pasado todos los fines de semana desde que me alcanza la memoria porque en frente vivía mi abuela y seguro que en esas fechas también andaba yo por esas calles del Ensanche porque me viene a la memoria a la perfección un "hija mía no mires hacia allá" una tarde que paseaba con mi abuela mientras entraban y salían guardias civiles algo más movidos que de costumbre.

De todos modos yo ya tengo ganas de tener la peli en casa y verla, aunque os aseguro que el porqué no tiene nada que ver ni con el franquismo ni con la cárcel modelo, sólo con la poesía. Cosas mías.

"Alatriste" o lo bueno que es el cine palomitero si es español,

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, o mejor, que tengo unos días de poca lectura y escritura -de la seria, se entiende- y que, vueltas con el Pisuerga, hoy se viste de blanco "Alatriste" me pongo a ello, o sea, con la peli, antes de que salgan todas las críticas.

Empecemos por el principio, o sea reconociendo que no he leído la saga de "Alatriste"; Pérez Reverte dejó de interesarme después de "Cachito", lo que no está ni bien, ni mal, pero me sitúa como lectora en el primer Pérez Reverte, el que parecía que quería empezar a escribir, y no ser el "más mejor de los académicos-escritores", ni, por supuesto, era el que suspendió un chat con los lectores de El Mundo "antes de tiempo por considerar poco inteligente la selección de preguntas". Aunque, bien pensado, ese "yo soy el bueno y los otros los malos" sí que es un poco el perfil del prota de "Territorio Comanche"… pero eso es harina de otro costal. Por más que no me negaréis que ahí es ná el perfil de escritor al que nos acercamos, el mismo que hace un paralelismo de la situación de España en el XVII con la nuestra, en fin. De todos modos, si es que me lío demasiado, eso no tiene nada que ver con la película, pero no me negaréis que quizás predispone un poquito en contra al haber estado tan cerca del director y seguir guión y rodaje, encontrarlo todo tan perfecto…

La película son dos horas largas, no sé si lo sabéis, pero dos horas largas; poco tiempo, a lo que parece, para dejar al espectador con la sensación de tener problemas de guión para lograr que enlace toda la película y que todo tenga coherencia; y de la película a los personajes: un Quevedo gordo, porque lo interpreta Echanove -y yo que siempre había creído que era delgado-, un Javier Cámara que hace de un Conde Duque de Olivares que también se aleja bastante de la imagen que yo podría haber tenido de él; un Noriega del que no hablo porque lo veo anunciando tónica y poco más... La que sí me convenció es Blanca Portillo haciendo de Bocanegra, el inquisidor, esa sí. Lo que más me sorprendió es la cantidad de cameos más propios de un Torrente que de una película como Alatriste, pero estas comparaciones seguro que le rechinan a Díaz Yanes y, por supuestísimo a Pérez Reveerte. El mejor, creo, Viggo Mortensen pero ese, me temo, no es español. Lo que si está bien tratado es la España esa que se da cuenta de que quien tuvo, no forzosamente, retuvo y que se acabó lo que daban, o lo que es lo mismo, que entra en la decadencia más absoluta de la que saldrá difícilmente y caerá en picada el siglo siguiente. Menos es nada.

De todas formas, me apuesto una cena, y la gano, a que las críticas son buenas, buenísimas, diría. Porque una cosa es adaptar en Código Da Vincci que estas superproducciones norteamericanas, adaptación de best-seller no nos gustan nada por estos lares, y otra muy distinta, muy distinta, adaptar un best-seller hispano, eso, seguro que está bien hecho. Que si hemos de hablar de cine palomitero el nuestro es, con mucho, mejor, que el mejor de los demás, porque la historia de España se merece no esa, sino miles de sagas histórico-peliculeras que la ensalcen. Y eso que a mí me parece que entre Reverte y Dan Brown las diferencias son las justas...

Sí, Günther Grass estuvo en las SS ¿y?

Günther Grass es premio Nobel de Literatura. Bueno, fue Nobel en 1999, momento en el que muchos de los que, en las últimas semanas, se han dedicado a hacer una campaña de propaganda contra suyo es fácil que ni lo hubieran leído. Es más, seguro que muchos de los que la hacen no lo han leído todavía. No pasa nada. No hace falta leer a Grass, ni a muchos otros, seguro. Pero no estaría mal, creo, que puestos a hablar mal se hiciera con un poco de conocimiento de causa. No sé.

Hace unos días hizo Grass unas declaraciones en un diaraio alemán en el que confesaba su pertenencia a las Schutzstaffel o SS, la guardia pretoriana de élite de la represión nazi. Bien. Tenía 17 aos. Edad suficiente, parece, para tener criterio. O no, me gustaría sabesr qué hacían muchos de los que hablan mal -Vargas Llosa entre otros- qué hacían en esa época y a qué dedicaban su tiempo libre. Pero eso debe ser otro cantar, porque ni son alemanes ni, por supuesto, Premios Nobel. Las declaraciones fueron hechas a propósito de la aparición el próximo septiembre de su libro de memorias Beim Häuten der Zwiebel (aún sin título en español, pero que, leo, podría traducirse como "Pelando la cebolla", aproximadamente). Bien, puede ser estrategia y eso, en la era de la publicidad, es hasta comprensible.

De todas formas, no deja de sorprender la cantidad de críticas que ha recibido. Claro que, lo entenderemos mejor si tenemos en cuenta que la militancia de izquierda de Grass ha sido bastante notoria, con constantes críticas políticas, tanto en el contenido de sus novelas (con un profundo tono anti-belicista y cuestionador de los sucesos en Alemania), como en sus charlas y artículos, y, claro, las reacciones, no se han hecho esperar. Aunque, también, no podemos dejar de tener en cuenta que hay hombres que a los 85 años asumen las cosas en las que han errado, pero que hay muchos que no las asumen. Se me viene a la mente la imagen de "nuestro querido Papa" en la reciente visita a los campos de concentración preguntándole a Dios por qué había dejado que pasara lo que pasó. No sé, por poner un ejemplo. Claro que si nos ponemos cultos quizás podríamos preguntarnos también qué fue de Celine, o de Ezra Pound o de Marinetti, por poner tres ejemplos, que no chistaron. Pero acerquémonos al ámbito hispanohablante, recuerdo a Borges, con Videla (sí, el dictador argentino) y sus declaraciones al salir de la comida: "Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvo al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno.” Borges dixit, y a otra cosa mariposa. que preparó toda la teoría de la raza aria superior que Hitler pretendía? ¿Por su antisemitismo radical debemos dejar de escuchar a Wagner? ¿Se trata de destruir a Grass por su actual comportamiento político de avanzada?

En fin... que va a resultar que Grass es culpable de arrepentirse de lo que hizo a los 17.

El Escorial y sus cursos

El Escorial y sus cursos

Aquí estoy ya, en los madriles, bueno, para ser más exacta en El Escorial. Tardé en llegar -casi cuatro horas, huelga del personal de tierra de Iberia mediante- pero llegué, ayer por la noche. Y llegar y besar el santo. Vinieron a recogerme al aeropuerto y de ahí a una de las dos sedes que tiene El Escorial. En este caso la más cercana al pueblo, lo que nos deja un margen amplio para acercarnos al pueblo a dar una vuelta o, como esta tarde, a hacer compras en una feria de libros de viejo que han abierto.

La foto que pongo es la imagen que tengo desde la ventana de mi habitación del monasterio -nada mal- a donde iré creo que mañana, aprovechando que estoy aquí y que no lo he visto, y para que Pere no se queje -que me pidió algún dulce- y pueda tener su "omiyague" o su regalito post viaje. Porque a partir de ahora tengo bastante tiempo, a mí me tocaba hablar hoy y mis novelistas de la posguerra y yo ya tenemos nuestro viaje hecho así que me dispongo o a no hacer nada -algo que ni sé desde cuándo no practico- o a hacer lo mínimo.

Bueno, dicho esto mañana sigo con más, que a las 5 da Almudena Grandes su conferencia y quiero ver qué nos cuenta de los campos de concentración españoles, que se sabe poco de los mismo y por no haber no hay, creo, más que una novela en la que se habla de ellos -una de MAx Aub- y que ella toca, como tema, en la suya próxima que, oído los fnas, publica en febrero.

"Nosotras también hicimos la guerra"

"Nosotras también hicimos la guerra" Bueno, bueno, ahí va mi último libro, ya está en librerías, "Nosotras también hicimos la guerra" (Ed. Flor del Viento). No hay mucho que contar que el título no nos diga: la guerra civil y la participación de mujeres, en uno y otro bando, claro está. Con sus diferencias y sus actitudes, con sus sueños y sus realidades. Hay más información en mi web -www.carmendomingo.com- que ayer subimos -¡gracias Mónica, gracias Jon!- y la iré ampliando conforme salgan artículos, críticas o lo que sea. Por el momento si alguien se anima a acompañarme, estaré el día de Sant Jordi firmando en la FNAC del Triangle de 19 a 20H.

No todo el mundo baja la cabeza: Hugo Chavez se pone chulo

Pues sí, por sorprendente que parezca, no todo el mundo esconde la cabeza contra quien se supone que tiene más fuerza: Hugo Chávez se ha rebotado, y ha hecho bien. El presidente de Venezuela advirtió a Estados Unidos hace un par de días que está tomando "medidas" para una eventual suspensión del suministro petrolero a suelo estadunidense, en caso de que el gobierno de George W. Bush intente "pasarse de la raya" contra su gobierno. Y Venezuela, la verdad, es que si algo tiene es pretoleo, lo que son las cosas.

El miedo de que el pez grande se coma al chico es algo cada vez más generalizado. De hecho existe desde que el mundo es mundo, aunque no por eso sea menos asqueroso. En el mundo del escritor, que debe ser de los que más conozco, funciona a la perfección y ese "miedo al que todo lo puede" se extiende también a los medios que, supuestamente comen de él. ¿Hablo en chino?, no, no hablo en castellano, pero me explico. La prensa -pongamos por caso el Qué Leer- se supone que informa de lo que pasa en el mundo del libro -supongamos-. Pues bien, si tiene una noticia -pongamos por caso de que la editorial Martínez Roca ha falseado la información de liquidaciones a alguno de sus autores- no la dará si dicha editorial le pone publicidad para no perderla. ¿Falta de honestidad con sus contados lectores? Sí. ¿Falta de ética profesional con su gremio? También. Aunque, ¿no es un proverbio árabe el que dice que hay que esperar sentado en la puerta de casa para ver pasar el cadáver de tu enemigo? pues eso. Aunque antes, menos mal, siempre habrá algún reportaje en un suplemento de libros que lo explique, que una cosa es esperar a ver pasar el cadáver y otra muy distinta no ayudar a que pase antes, y una cosa es amenazar con el miedo, y otra muy distinta que todos nos pleguemos a él.

Pues lo mismo pasa en política y más entre países pobres y países ricos. Pero Chavez también se ha hartado. Caracas había exigido a Estados Unidos que dejara de interferir en sus asuntos internos y lo emplazó a que aclare si la nueva ofensiva verbal forma parte de un plan para desestabilizar el país de cara al presente año electoral. Previamente, Condoleza había sugerido en una rueda de prensa que se creara "un frente unido" contra el mandatario venezolano. Y claro, el presidente venezolano ha amenazado con lo que ha podido: "Ellos creen que yo no puedo tomar esa medida, porque el petróleo no tenemos donde colocarlo. ¡Ah!, están equivocados". Añadió que de muchos países piden petróleo venezolano, y que Caracas no les ha podido dar más porque ahora entregan un millón y medio de barriles diarios de su producción a Estados Unidos. Así que paciencia, señor Bush. Pobres, pero no tontos y con recursos. Como le pasó a Javier Marías, que acabó contando con un notario los libros que quedaban en el almacén de Anagrama para confirmar que los datos que le daban de liquidaciones no eran buenos.

"Mister Danger (Señor Peligro) -como llama a Bush-, forme usted su frente y nosotros formaremos el nuestro", añadió Chavez. Pues eso, pobres, pero defendiéndonos.

Este año va de premios

Pues sí, lo que yo os diga, tengo grandes esperanzas puestas en este 2006 que empieza y se van confirmando. De momento este año va de premios a los amigos y yo, ya veis, estoy más que encantada. Primero fue Marta Sanz y su finalista al Nadal, con "Susana y los viejos", y ahora es Francesc Miralles a quien le acaban de dar el XIIIena edició del Premi Columna Jove con la novela "Interrail".  Bueno, ahí van los dos como consejos, para quien se lance a la lectura. Veremos qué otros premios nos depara el año.

Yo, mientras, con mi libro sobre la guerra civil finiquitado y a la espera de que el editor me pase cuando quiera pruebas -¡ni os imagináis las ganas que tengo de ver cómo queda!- y claro la semana ha ido de Pasarela Barcelona y Bread and Butter.  Impresiones varias. La más clarita: esto es lo que hay y no habrá mucho más. O sea, parece que la Pasarela Barcelona, que sustituye a la Gaudí, tiene sus días contados y todo acabará en Cibeles. No me importa, soy de las que cree que sería mucho más últil tener una sola pasarela de referencia en España -para lo que hay que desfilar, incluso media pasarela bastaría- y que dediquen el millón de euros de financiación que les han dado a los de la moda a... no sé mil  una cosas que esta ciudad nuestra necesita con urgencia. Ni me molesto en listas. ah! eso sí, yo sigo recomendando La Casita de Wendy, si será porque sus diseños son "muy yo", como me dijeron el otro día, si será porque es lo único de color que he visto, si será por lo que sea, el caso es que a mí me siguen encantando y ahora, además, venderán cosas de papelería y complementos. ¿Quién da más?

Me pongo fashion, pero es por relajar tensiones derivadas de la guerra civil que, o aseguro, me ha dejado la cabeza más triste que otra cosa. Ah! y una recomendación, ayer vi un documental "Que mi nombre no se borre de la historia", si tenéis oportunidad, pues eso, que lo veais. Es un resumen de cómo fueron los años anteriores a la guerra civil, cómo fue la guerra, y las consecuencias carcelarias que sufrieron los perdedores que -mira tú las ironías de la vida- acabaron siendo acusados de "sedición". ¿No es eso una ironía como pocas? 

Empiezo el año con un cuento

Empiezo el año con un cuento, bueno, en realidad con cuatro, porque siempre es mejor empezar así que con noticias de actualidad. Y es que no sé lo que me está pasando, pero últimamente me ha dado por la novela -mal, mal... que se me escapa el ensayo y tengo que escribir-, lo que pasa es que al ser temática de guerra civil... está justificado. Bueno, a lo que iba, a la narrativa. El caso es que estoy teniendo suerte, mucha -quizás por eso me reconcilio con la narrativa sin problemas, después de muchos fracasos- y novela o cuento que leo, novela o cuento que me gusta. Y eso que a mí, por defecto, no me gusta hablar de los de mi profesión, pero... no pasa nada por llevarme a mí misma la contraria de vez en cuando, sobre todo si es para hablar bien, que mal, paso.

Me he leído estos días, lo acaba esta mañana mientras sonaba de fondo la tradicional Marcha Radesky que cierra el concierto de Año Nuevo (si Proust fuera de mi familia, la utilizaría la marcha igual que las magdalenas), "Los girasoles ciegos" un libro que ha publicado Anagrama en el que junta cuatro cuentos que escribió Alberto Méndez en distintas épocas. "Los girasoles ciego" son cuatro historias que se leen como si tu abuelo o tu abuela te las estuvieran contando al calor de la chimenea. Historias prohibidas de la posguerra, historias de la dignidad no perdida de los vencidos. Porque la sensación es esa, historias sencillas, perfectamente enlazadas, en las que tú solo le das filiación a los protagonistas y que te susurran los horrores de una época sin querer entrar en ellos de lleno, porque no hace falta, porque se intuyen.

Cuatro historias de perdedores, de horror, de desolación. De perdedores que en la derrota triunfan, porque su sentido de la honestidad, de la ética, les impulsaba a renunciar al engaño y la impostura y por eso pierden. Perdedores que recuerdan aquella frase de “más vale morir de pie, que vivir de rodillas”, pero que en el fondo son como "girasoles ciegos" desorientados en medio de la barbnarie que les ha tocado vivir. Personajes que se entrecruzan en los cuentos y dan continuidad y mayor sentido a un libro que nos hace vivir el momento de una forma distinta a la que habíamos visto hasta entonces.

Los dicho, ¿no sabéis qué regalar o qué regalaros en reyes? Pues eso, "Los girasoles ciegos". Acierto seguro. 

Pérez Reverte se cabrea

No voy a acostumbrarme, lo digo desde ya, porque es cierto. Pero es que no dejo de leer en los diarios textos que, creo, merecen mantenerse en ésta o en cualquier otra bitácora, para que todo el mundo disfrute de ellos. Pues bien, ahí va. Un artículo que este domingo publicaba El semanal (www.xlsemanal.com/) escrito por Arturo Pérez Reverte y titulado -agarraros- "El muelle flojo de Umbral". Diría que no hace ni falta que siga diciendo más. Prepararos a disfrutar de un buen repaso al "maestro".

Hace años tuve una polémica con Francisco Umbral que acabó cuando escribí un artículo titulado Sobre Borges y sobre gilipollas, donde el gilipollas no era Borges. Desde entonces, en lo que a mí se refiere, Umbral ha permanecido mudo; cosa que en un teclista con su logorrea –«escribe como mea», dijo de él Miguel Delibes– supone un prodigio de continencia. Pero el tiempo pasa, la edad termina aflojándole a uno el muelle, y ahora vuelve a meterme los dedos en la boca. El estilo, o sea. Al maestro de columnistas no le gusta mi estilo literario, y le sorprende que se lean mis novelas. También, de paso, le parece inexplicable que nadie lea las suyas, ni aquí ni en el extranjero. Que fuera de España no sepan quién es Francisco Umbral, eso dice tenerlo asumido: su prosa es tan perfecta, asegura, que resulta intraducible a otras lenguas cultas. Pero no vender aquí un libro lo lleva peor. No se lo explica, el maestro. Con su estilo. Así que voy a intentar explicárselo. Con el mío.

Francisco Umbral tiene –y nos lo recuerda a cada instante– la mejor prosa de España. También cultiva una imagen, más social que literaria, inspirada en el malditismo narcisista y la soledad del escritor incomprendido y genial. Pero eso es cuanto tiene. Nunca pisó una universidad como alumno, ni leyó un clásico, ni tuvo una formación que trascendiera la cita, el plagio entreverado y el picoteo de lo ajeno. La lectura tranquila de sus libros y columnas sólo revela frivolidad superficial, incultura camuflada bajo la brillante escaramuza del estilo. En realidad, Umbral nunca tuvo nada que decir. La idea, el comentario o el libro citados en abundancia aquí y allá –a menudo de forma incorrecta, como ocurre con Borges y la Biblia, entre otros– casi nunca provienen de lecturas directas, sino que delatan la tercería de la revista, suplemento cultural, antología o texto ajeno donde fueron espigados. Sospecho, además, que Umbral anda muy flojo de lenguas, lo mismo vivas que muertas, aunque para el estilo le baste con la que tan bien maneja. Y en cuanto a la gran novela básica, la que forma los cimientos de todo novelista sólido, su ignorancia resulta asombrosa en un escritor de tales pretensiones. Por eso resulta esclarecedor que, en sus innumerables intentos frustrados de novelar, mencione siempre con desprecio a Cervantes, Galdós, Dickens, Tolstoi, Dostoievski o Baroja, y entre los contemporáneos, a Marsé, Mújica Lainez o Vargas Llosa; o que cometa la bajeza de situar al honrado José Luis Sampedro o al dignísimo e impecable Luis Mateo Díez a la misma altura que a Mañas, el chico del Kronen. En esa línea, las universidades sólo valen para algo cuando invitan a Umbral, y le pagan. Igual que los premios literarios, el Cervantes o la Real Academia: sólo tienen prestigio si él los consigue.

Y es que Umbral no escribe literatura: él es la literatura –«Borges y yo», afirmaba sin complejos hace unos años–. Y si la gente no lo lee, es porque a la gente no le interesa la literatura; no porque no le interese Umbral, ni porque repugne, por ejemplo, el sexo turbio que impregna sus novelas; más turbio aún cuando imaginamos al propio Umbral practicándolo. Un personaje de quien Jimmy Gimenez Arnau –que no se diría, en rigor, espejo de virtudes– ha escrito: «Padece cáncer de alma».

La cita no es casual, porque, además de ser un periodista que nunca dio una noticia, de que en sus novelas y columnas no haya una sola idea, y de alardear de una cultura que no tiene, lo que trufa toda la obra de Umbral, desde el principio, es su bajeza moral. La «infame avilantez» que, ya metidos en citas, le atribuyó la poetisa Blanca Andreu. Siempre estuvo dispuesto a despreciar a novelistas ancianos o fallecidos como Gironella, Aldecoa, o el Cela a cuya sombra en vida tanto medró –y a quien dedicó, caliente el cadáver, un librito oportunista e infame, escrito, eso sí, con estilo sublime–, o a insultar y señalar con el dedo a antiguas amantes y a mujeres que le negaron sus favores; aunque esto lo hace sólo cuando no pueden defenderse y sus maridos están muertos o en la cárcel. Tan miserable hábito no lo mencionaría aquí de limitarse a lo privado; pero es que Umbral tiene la bajunería de salpicar con él su literatura. Su bello estilo. A todo eso añade una proverbial cobardía física, que siempre le impidió sostener con hechos lo que desliza desde el cobijo de la tecla. Pero al detalle iremos otro día. Cuando me responda, si tiene huevos. A ver si esta vez no tarda otros cinco años. El maestro.

 

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De Safran a Coixet

Repetir conmigo, como si de un mantra se tratara: Cuando un amigo te recomienda un libro, a sabiendas, como es mi caso, de que no haces más que leerlos y no tienes ni un hueco libre, tienes que leerlo. No lo hace por fastidiar, sino porque de verdad cree que hay que leerlo. Vamos, que no es un consejo casual, existen bastantes posibilidades de que acierte. Y eso aunque se trate de una novela, género con el que cada vez tengo relaciones más distantes porque he tenido unas cuantas experiencias nefastas, dicho sea de paso y me cuesta decidirme a leer una, mucho más. Pero si, como me ha pasado a mí con “Tan fuerte, tan cerca” haces caso –en mi caso a Mónica, que es quien me la recomendó y ha prometido que cuando acabe de escribir el libro de la moda me deja la primera del autor-, puedes devorar una novela en dos días, y reconciliarte con el género de inmediato, la verdad.

Yo, soy un desastre, ni conocía la existencia de Jonathan Safran -autor que tuvo notable éxito, por lo visto, con “Todo está iluminado” su primera novela-, pero os aseguro que la forma en que está narrada esta novela –desde la perspectiva de un niño de 9 años que en algunas ocasiones parece mayor, la verdad- ha logrado sorprenderme y engancharme, por fresca e inesperada. Y no sólo porque intercala entre sus páginas fotografías y dibujos que enlazan perfectamente con el texto, sino por cómo lo dice y lo identificada que logras sentirte con el personaje -a pesar de su edad, quizás aquí es donde menos acierta-.

El protagonista inicia su relato el día después del atentado a las Torres Gemelas, donde muere su padre: «“Necesito saber cómo murió”, dije. (...) Para dejar de inventármelo. No puedo parar de inventar», reconoce Oskar de quien sabemos conforme avanza la novela que lee la «Historia del tiempo» de Stephen Hawking, nada mal para un niño de 9 años. Bueno, no sigo porque mi misión no es hacer crítica literaria, ni copiaros citas que he marcado en el libro, pero si cae en vuestras manos…

Otra cosa es –y vuelvo al principio-, aunque no sé si plantarme u obviar el tema, si los consejos que te dan tus amigos no coinciden, ahí se complica todo mucho. Y los hay que me aconsejan ver “La vida secreta de las palabras” y comentarla, luego y las hay que me llaman para decirme “ni se te ocurra que te vas a pegar una llorera innecesaria, mejor vete a ver la obra de La Cubana”. Y yo que no he llorado nunca en el cine, no sé si me apetece o no iniciarme en esas tesituras, la verdad. Aquí me temo que la decisión es mía y… todavía no sé si me gustaría ver la peli o irme simplemente a tomar unas cañas o ir a ver "La novia cadáver" de Tim Burtton que, me han dicho, es pura poesía y me apetece más, la verdad. Porque yo en el fondo –y nunca lo repetiré en público, ni siquiera a cualquiera de los que me leéis en privado- lo que quiero es ver es historias de amor como las de Takeshi Kitano, esas en las que los protagonistas se miran a los ojos y no hace falta más. Que estoy un poco harta de realidades y necesito que me alejen de películas planificadas para enfrentarme a la realidad. ¡Dios, si va a resultar que en el fondo soy una romántica!

Yo me quedo con Marsé

Yo me quedo con Marsé, digo, porque ayer hizo unas declaraciones que (a pesar de haberse embolsado un cheque de varios ceros) me parecen las más honestas que se ha escuchado acerca de la calidad "literaria" del Premio Planeta. Marsé en la rueda de prensa calificó de "bajo" e incluso de "subterráneo en algunos tramos" el nivel de calidad de las novelas finalistas que optan a la 54 edición de este galardón literario, el mejor dotado de las letras hispanas. No sé qué más podemos decir. Ahora lo he visto y le ha dado la mano a la ganadora y poco más. Ella, con su flamante sonrisa, y su vestido de cuarentona que se cree que va a la moda y que le parece que el gris es un color elegante, vamos a ponernos algo frívolos que me deprimo.

La verdad es que Maria de la Pau Janer si algo tiene es que tenemos la seguridad de que no permanecerá en el panorama literario patrio muchos años y no se la estudiará en las escuelas ni será lectura obligatoria ma´s que en sus propias clases de la universidad, iamgino. Ya es un adelanto. Pero estaría bien que alguno de los finalistas de los últimos años lo hiciera, permaneciera, quiero decir, y me temo que no será así si miramos las listas de premiados. Recuerdo ahora una anécdota quie me contó un día un trabajador de Planeta -se dice, se rumorea, tendría que decir para no pillarme- que cuando lo recibió Vargas Llosa ni había leído la novela, que se la contaron al bajar del avión. Quizás no es del todo cierta la anécdota, pero sorprende. Porque si algo pasa en el mundo de la literatura española es que no parece que haya demasiada literatura detrás. Me estoy entristeciendo, ya veis, y no debería.

Pero es que hace poco un amigo (claro que él no es del mundo de las letras sino de las imágenes) me decía que por qué no me lanzaba con una novela, que tenía pinta de que me saliera bien, ¡santa inocencia!, y yo le decía que respetaba demasiado la literatura para escribir ficción. Si va a ser que lo mejor es no respetar nada, esos son los que ganan. Una pena. REcuerdo ahroa que hace poco, en septiembre, tras el premio Torrevieja, otra polémica, también de un miembro del jurado, Bonal decía que era "detestable" y "pedagogía franquista". Ladran luego cabalgamos, pensará César Vidal. ¡Más menciones a la calidad literaria patria! Tristeza de las letras españolas, poco más.

Me quedaba con Marsé al principio, y me quedo con Almudena Grandes al final quien me dijo un día em Madrid, hablando de los premios "yo, cada vez que me lo han ofrecido les he dicho que no. Tengo la suerte de tener detrás el apoyo de una editora y una editorial que me deja escribir lo que me apetece y, sobre todo, un público que ya sé que me lee".

Lucía Etxebarría y las verdades que la crítica omite

Me llega por mail un texto de Lucía Etxebarría que copio íntegro.

GARCÍA MÁRQUEZ Y LA APOLOGÍA DE LA EXPLOTACIÓN INFANTIL

Argumento de una novela: Un periodista ochentón verifica, entristecido, que su potencia sexual ya no es la que era. Cosas de la edad. Llama entonces a su proxeneta de confianza, aquel que le proporciona -a él y a media ciudad- los mejores chaperos, y le pide que le busque una jovencita a la que nadie haya tocado. La proxeneta le llama unos días después: ha localizado a una magrebí de barriada obrera, de catorce años, virgen con garantía, cuya familia está de acuerdo en vender los favores del chaval porque el padre está en paro desde tiempo inmemorial
La noche acordada, el proxeneta le proporciona una droga a la chica para tranquilizarla y favorecer los avances del anciano pero con tan mala fortuna que la chica, agotada tras una jornada particularmente dura -pues a pesar de su corta edad ya trabaja ilegalmente en una fábrica- se queda tan profundamente dormida como para hacer imposible su desfloración. El viejo permanece toda la noche contemplándola, extasiado con su belleza y cuando vuelve a casa el ochentón lleva tal calentón encima que, ante la visión de la dérriere de su secretaria, que está agachada recogiendo unos papeles, no puede contenerse y la viola. Luego, le arroja unos billetes a modo de compensación.
Si este libro se publicara en España, el escándalo sería mayúsculo, del tipo del que le cayó encima a Arthur C. Clarke en 1998, cuando The Mirror le acusó de ser un pedófilo. O sin ir más lejos, mi amiga Lola Beccaria tuvo que oír de todo a propósito de la publicación de su novela "Una mujer desnuda", en la que se narran las relaciones de una prepúber con un amigo de su padre. Pero resulta que cuando sale al mercado un libro con el mismo argumento, el mismo pero con la sutil diferencia de que el putero es un señor heterosexual y la niña vendida y la criada violada (analmente, por cierto) dos mujeres, nos encontramos entonces con "una admirable historia de amor... una estupenda metáfora de la sociedad donde todos caben con suficiencias o exageraciones, una novelita-joya que contiene sabias frases de prosa brillante, desbordante, donde la pasión tardía se enseñorea en el corazón del viejo",en palabras de la crítica. Toma ya.
Botón de muestra que describe al aluvión de reseñas favorables que se ha desbordado por los suplementos culturales españoles, unánimes en su admiración. Sí, me estoy refiriendo a la última novela de García Márquez, al que, como Premio Nóbel, se supone que debemos respeto. Premio Nóbel de la Paz fue también Henry Kissinger, responsable directo del golpe de Estado Militar contra Allende y de toda las dictaduras (incluidas las que falsamente se disfrazan de democracias) que campean hoy en América Latina.
¿Les he convencido con este ejemplo del androcentrismo imperante en la crítica literaria? Pues daré otro: En cada entrevista, cada una, que he hecho de entre las más o menos veinticinco a propósito de la edición
>francesa de mi libro "Una historia de amor como otra cualquiera" me han hecho la misma pregunta: ¿Por qué sus protagonistas son mujeres? Estoy por ver que alguien le pregunte a Houllebeq o a Beigbeder la cuestión
>inversa. Y no se lo preguntan porque, pese a que las mujeres seamos mayoría en el mundo (53% de la población), a día de hoy lo masculino es la norma y lo femenino es la desviación, y por eso resulta tan extraño que se escriba sobre mujeres.
Podría escribir sobre muchísimas escritoras injustamente olvidadas o no reconocidas en su valía: Ángela Figueras Aymerich, María Teresa León, Rosa Chacel... Podría hablar de una conversación con la hija de Carmen Laforet en la que ella me confirmó lo que yo ya sospechaba: que su madre había dejado de escribir incapaz de soportar la presión y las críticas (algo parecido me pasó a mí, que me planteé muy en serio abandonar el oficio después de la reacción que suscitó mi segunda novela, "Beatriz y los cuerpos celestes").
Podría escribir de Ana María Matute, que sufrió los embates de una censura feroz que le impidió ejercer su escritura en libertad. Podría hablar de cómo El País, el supuesto diario "progresista español", publicó, para cerrar el último número del siglo veinte de su suplemento cultural, un artículo titulado "Los mejores escritores españoles del siglo" en el que no se incluía a una sola mujer...
Y entre tanto mientras todo el mundo se rasga las vestiduras al hablar de páginas de pedofilia en Internet, el Nóbel, sus editores y su agente se llenan los bolsillos de plata, y en este país se oculta el triste hecho de que el 75% de los hombres que pegan a sus mujeres abusan también de sus hijas, y la sociedad bienpensante cierra los ojos al pasar por la calle de la Cruz, por la Montera, o por la Casa de Campo, donde muchas menores de edad se ven obligadas a vender su cuerpo para lucrar a las mafias que las explotan, porque vivimos en un mundo plagado de millones de putas tristes que no lo son porque les da la gana, sino, precisamente, porque una cultura machista, perpetuada por la literatura, por los textos escolares, por el cine, por la publicidad, por la tradición, ha enseñado y sigue enseñando a los varones que la explotación y el maltrato a la mujer no solo es un hecho permisible, sino romántico. Como también enseña que la mujer deseable es aquella mujer bella que no habla,
que sólo nos escucha, y jamás nos contradice y, por lo tanto, si se pasa la vida dormida, tanto mejor, porque ya se sabe que, desde siempre, a los hombres les gusta cuando callamos, porque estamos como ausentes y porque calladitas estamos más monas, y que el amor, según mucha literatura, no es un intercambio adulto y consensuado en el que cada cual da y recibe, sino una relación de dominación en la que una parte de la pareja se somete totalmente a la otra.
Lucía, por favor, es solo ficción!, dirán algunos. Pero cito a Florence Thomas cuando escribe: "El lenguaje es el fundamento de la reproducción del sexismo; es un aparato de construcción y de representación de la realidad y por consiguiente de la acción sobre ella por medio de elaboraciones simbólicas. A través de él internalizamos ideas, imágenes, modelos sociales y concepciones de lo femenino y de lo masculino, entre otras..." En cristiano: que de lo que se lee, se aprende, y que la única forma de cambiar la sociedad pasa por intentar transformar los modelos de representación que reproducen las estructuras dominantes.
En un país como Colombia, en el que casi 40.000 menores de edad practican (y no libremente) la prostitución, según estimaciones más que fiables de la DAS y la Interpol, y en el que todas las fuentes coinciden en afirmar que el ingreso de niños y niñas a la prostitución es cada día mayor y las edades de vinculación cada vez más tempranas, ¿no podría haber aprovechado el Premio Nóbel la plataforma que le ofrecen su fama y su prestigio para ayudar a luchar contra semejante lacra en lugar de idealizarla y glorificarla? Y cuando media España protesta unánimemente contra los casos de prostitución infantil de Barcelona ¿no es hipocresía que nadie, en ninguno de los medios mal llamados suplementos culturales de este país se haya atrevido a alzar el gallo para decir que García Márquez puede escribir mejor o peor, pero que lo que ha escrito se llama apología de la explotación infantil y de la violación, y que como tal debe leerse, y nunca como historia de amor?
Me gustaría que este artículo se fuera pasando en red a todos los colectivos feministas, o a las listas de correos. Es un hecho que todos los suplementos "culturales" españoles han puesto la novela por las nubes. Si admitimos en hipótesis que sí, que cada cual puede escribir lo que le dé la gana dado que todo se puede hacer desde la ficción -o eso dice la crítica- y que lo que importa es la belleza de la obra, y que por eso García Márquez tiene derecho a escribir sobre lo que a él le guste, al menos tengamos en cuenta que lo que no se puede hacer, desde la crítica, es llamar "historia de amor" a una relación de abuso, porque eso SÍ que es hacer apología, o no advertir que el protagonista de este libro en ningún momento se cuestiona la legitimidad de comprar los favores sexuales de una menor y de drogarla para que los realice, ni de violar analmente a una criada que depende del violador para su sustento. Combatamos al machismo institucional desde la red, que es lo único que nos queda.

A veces leo novelas...

mmm

Junichiro Tanizaki o la universalización del adulterio

No crees que sonos lo únicos o, e su defecto lo primeros, está claro. Y luego resulta que aparece alguien de otra cultura, o de la propia, que un par de siglos antes ha tenido la misma idea que nosotros, ¡Vaya con la originalidad! Así que si alguien se sorprende, que los hay, de que en las crónicas rosas de nuestras televisiones, o en nuestras revistas, aparezcan forma de relacionarse cada vez más ¿poriginales? yo casi que le recomendaría que se hiciera una lectura o bien "Las mil y una noches" o del "Decamerón" o, como es mi caso, de "Hay quien prefiere las ortigas".

"Hay quien prefiere las ortigas" (Seix Barral) es una de las novelas más conocidas de Junichiro Tanizaki, uno de los pocos escritores que nos han llegado desde el archipélago nipón, que nos llegan pocos porque las editoriales arriegas poco también. En "La llave", por si alguien le suena, se acercaba también a los mismos temas. Pues bien, Tanizaki nos narra la historia de una matrimonio que no se interesan ya el uno al otro, que hacen las cosas juntos, pero separados (hasta comprar cada uno su billete de tren), pero que a los ojos de la sociedad en que s emueven mantienen una relación casi idílica; así pues optan por mantener su matrimonio, por aquello de las apariencias, y buscar cada uno como pueda su vía de escape. ¿Le suena a alguien la historia?

Pues bien, no por común, la verdad, dejar de ser menos interesante la novela. Y no por lejana, se desarrolla en Kobe, conocida sólo desde el terremoto de hace unos años, menos reconocible. Tanizaki aprece que quiere dar, como excusa del mantenimiento del matrimonio, el respeto, a mí como lectora, me ha parecido más bien que es la cobardía, pero eso soy yo. No le quita ni le pone mérito a una narración que, la verdad, se lee de un tirón.

Al fin una biografía de Maruja Mallo

España, se sabe, no es un país de buenos biógrafos. Tenemos que acabar siempre recurriendo a ingleses y franceses e, incluso, a estadounidenses. Así son las cosas, parece. Y además estos, ahora no se sorprenderá nadie, se limitan a biografiar la vida y milagros de cualquier hombre, por irrelevante que éste pueda ser. De modo que, como consecuencia de todo ello, nos encontramos ante un panorama biográfico bastante escaso. Iba a decir deprimente, pero me resisto.

Sin embargo siempre hay alguien que, de pronto, da una sorpresa y te alegra la vida y la lectura. Y eso es lo que me ha pasado a mí con la reciente publicación de la magnífica biografía de Maruja Mallo que acaba de publicar José Luis Ferris. Autor de, entre otras cosas, una biografía del poeta Miguel Hernández.

Poco sabemos de la vida de Maruja Mallo quienes habíamos oído hablar de ella, que no éramos muchos. Pero lo que sí teníamos claro todos es que era un personaje no sólo interesante, sino también digno de un trabajo como éste. Y que Maruja Mallo no era, como nos habían hecho creer los pocos autores que la mencionan, la mera comparsa de los hombres de la generación del 27. Generación, por cierto, de los más misógina. Tardaron mucho en valorarla, algunos como Alberti hasta la segunda parte de su "Arboleda Perdida" no reconocen los méritos de esta gallega que prefería decir que era celta, pero lo acbaron haciendo.

Esta gallega, que sufrió un exilio político de más de treinta años, que representó como pocas a las modernas de Madrid, que desde su exilio bonaerense siguió viajando y coincidiendo con todos los representantes del mundo del arte de los años cuarenta, cincuenta, sesenta... y que acabó muriendo a España tras su retorno con la democracia y al fin fue una mujer universal.

Llega ahora el momento de leerse esta biografía para completar los datos que no conocíamos de ella, o acercarnos a un personaje que podía resultarnos desconocido.

Las almohadas y sus lados más cálidos

Me estoy leyendo "El lado frío de la almohada", la última novela de Belén Gopegui. Hace unos días decía que era de las pocas narradoras que perdurarán de su generación, que casi es la mía, y lo mantengo. La novela es de espionaje, y en ella mezcla espías, capitalismo y revolución en un mix que, por sorprendente que parezca, acaba cuajando.

Hablando de Belén Gopegui y de su última novela la otra noche en la inauguración del LIBER me contaron que se creó mucha tensión en la rueda de prensa de Barcelona. Me dijeron que Belén se puso muy tensa cuando le preguntaron (aquí iba todo el mundo al acoso y derribo, me parece) sobre la revolución cubana. No entraré, porque no estaba, en la rueda de prensa. Pero me sorprende que cuando una novelista publica una novela le pregunten por política (sólo si es de izquierdas, a lo que parece) y si la respuesta no es la esperada la machaquen, y si viene nuestro "muy querido" Vargas Llosa, pongo por caso, nadie le pregunte de política y le dejen seguir haciendo de tránsfura. Seguiría preguntándome por otros nombres, no sé, Semprun y demás, pero me temo que este texto se haría demasiado largo y no conseguiría saber el motivo.

Pero sigo leyendo la novela, ya os contearé qué tal, y me encuentro una entrevista que le han hecho a Belén Gopegui en Rebelion.org y, enfadada por el acoso anterior a causa de su ideología, me dirijo directa a aquellas preguntas en las que, precisamente, la política es el tema central. A ver si va a resultar que yo también debería enfadarme y no me he enterado. Y a la pregunta "Cuba es un mito para la izquierda. ¿Crees que una parte de esa izquierda se ha quedado sólo en el mito, sin querer profundizar y analizar los problemas y disfunciones que el socialismo cubano tiene?". Pregunta que yo me he hecho en más de una ocasión, si os he de ser sinceros. Belén, responde: "Seguramente, aunque me preocupa más la otra parte de la izquierda, la que está renunciando a las premisas mínimas que la convierten en izquierda, pero en lugar de pasarse a la derecha directamente, sigue utilizando la retórica de la izquierda, los gestos, los símbolos, y de ese modo le hace el trabajo sucio a la clase dominante. Es el lobo vestido de piel de cordero para que parezca que los electores pueden elegir entre lobos y corderos, cuando no es cierto. En cuanto a la otra izquierda que se habría quedado sólo en el mito, bueno, quizá lo más duro al escribir la novela era escribir de las cosas que no estaban saliendo bien en la isla. Las cosas no salen bien porque el modo de producción capitalista ha tenido siglos para asentarse y multitud de recursos, entre ellos, sobre todo, el uso de la violencia, ya sea de forma agresiva y directa, ya de forma disuasoria y constante. Hay que saber eso, aunque duela, hay que saber que somos menos fuertes para planificar las actuaciones necesarias." Y a mí me parece que la respuesta es de lo más acertado. ¿Será que se enfadaron porque la novelsita no contestó aquello que ellos querían que contestara?

Y aún hay más. Porque debe ser de las pocas autoras consagradas que, nos guste o no lo que piensa, lo dice. "Los tiempos literarios sólo están para vender libros. Los tiempos políticos siempre pueden estar para algo más. Cuando una vez dije en una entrevista que la izquierda había sido derrotada de forma brutal, algunos militantes me reprocharon que lo hubiera dicho, porque la lucha continúa, y es cierto. Ahora bien, la lucha continúa también después de la derrota. Yo creo que es preciso saber lo que ha pasado, de lo contrario seguiremos haciendo concesiones sin darnos cuenta. Estamos derrotados y por lo tanto tenemos que reagruparnos, tenemos que dejar a un lado las concesiones que se hicieron cuando creíamos que ganar esta batalla era posible. Esta batalla la hemos perdido, tenemos que trabajar para volvernos a poner de pie y no seguir pensando que estando sentados se puede pelear. Y semejante visión no niega en absoluto el valor de todos los que nunca se han sentado, los que siguen ahí, los que estuvieron y los que entregaron todo para que otros siguieran. La lucha continúa, pero cuando el enemigo ha conquistado una ciudad, es mejor saberlo porque si uno no lo sabe creerá que está viviendo en libertad en vez de pensar que está viviendo sojuzgado."

La verdad, leída ahora, creo que si hubiera más Belén Gopegui en el entramado del libro (que ést sí que lo conozco) otro gallo cantaría.

El nushu: lenguaje de mujeres

Reconozco que había oído hablar de él, pero creía que el nushu era un idioma de hace miles de siglos y que no existía en la actualidad. Y, aunque la verdad es que no tiene casi hablantes, aun quedan algunas mujeres chinas, porque es sólo un lenguaje femenino, que lo hablan. Y, lo más sorprendente de todo es que, a pesr de ser una lengua milenaria, hasta 1983 no se conocía su existencia.
Pues bien Yang, una de las pocas hablantes, murió hace un par de días. Era la última conocedora del nushu, un idioma en el sur de China que durante al menos 400 años sirvió como lenguaje para las mujeres que querían compartir sus secretos con sus hermanas y amigas, a salvo de los oídos indiscretos de los hombres. La anciana aprendió el idioma antes de casarse, pero sus hijas y nietas no lo quisieron aprender.
Se cree que el nushu fue creado por campesinas analfabetas que, ante su desconocimiento del mandarín por la falta de acceso a la educación, decidieron crear su propio lenguaje. El nushu, que en chino significa "escritura de mujeres", era utilizado para escribir las "cartas del tercer día", libros que las madres daban a sus hijas después del matrimonio. Su escritura era alargada y se utilizaba en bordados, abanicos y piezas del ajuar de las mujeres. La adquisición de estos objetos es difícil, porque una tradición dicta que las pertenencias de las mujeres deben ser quemadas junto a sus cuerpos en el momento de su muerte. Sin embargo, el gobierno chino creó en 2002 un museo en Jiangyong, el lugar donde nació Yang, para conservar por lo menos 300 objetos inscritos en nushu. Yang fue una de las principales representantes de China en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer en 1995, y entregó todos sus escritos a la Universidad de Qinghua para que los estudiara.
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La endogamia es el pan de los imbéciles

Sí, estoy harta, muy harta. Harta de que se publiquen los amigos entre sí, harta de que los "amigos" no publiquen nada que valga la pena, harta de que en este mundo todo Dios vaya a la suya, harta de que sólo te incluyan en los mailings sin quieren, harta de que gente válida no encuentre con quién publicar, harta de que valga más una novela mal escrita de un autor conocido (que siempre escribió mal) que una bien escrita de un desconocido, harta de los cutre-grupúsculos literarios que se creen alguien, harta de que los premios se den por marqueting, harta de las fiestas del mundo del libro en el que sólo preocupa quién está a tu lado, harta de que te hagan creer que para que se te considere alguien en este mundo tengas que perder el tiempo con idiotas que creen que lo son y que, para más inri, acaban por decidir qué se publica y qué no sin el más mínimo criterio (salvo el comercial), harta, harta, harta... ¡harta!!!

Que sí, que ya lo sé, que esto no conduce a nada que el bueno de don Quijote luchó contra imposibles y no está el horno para bollos que se acerca Sant Jordi. Que el mundo del libro nada tiene que ver con lo literario y con la cultura, que es mejor una buena foto de una felación con pie de página (con firma de "autor", se entiende) que un texto sobre ella bien escrito. No sé, la verdad, porqué me ha dado este ataque, tendré que hacer que me lo miren, pero a pesar de ello estaré harta, no hay otra y seguiré creyendo que el mundo del libro es otra cosa, que no conozco pero me gusta imaginar y que a lo mejor es más sano comerse el aspa de un molino que ir a una fiesta del QL o del Premio Planeta. Y, lo peor, estoy harta de seguir creyendo que con la verdad y la coherencia se va a todas partes y eso acaba siendo reconocido, porque...

En fin... tarde o temprano iba a darme este ataque, mañana, cuando me de cuenta de que el libro de Ana Botella, el del Salas y el de Nacho Vidal están entre los más vendidos creo que lo mejor será que me tome una tila y siga a lo mío.

En fin, para que no penséis que os he hecho perder el tiempo inútilmente, ahí va un artículo de Oliver Stone sobre Castro.

Oliver Stone: "elijo mil veces ser cubano antes que hondureño"

A partir de treinta horas de entrevista realizadas en La Habana en el 2002, Comandante es el retrato del último icono revolucionario comunista vivo en el mundo. Al principio, el proyecto fue concebido como entrevista de una hora para la televisión española, pero creció en tamaño e importancia cuando Stone se puso al frente de él.
Fidel Castro y Oliver Stone se conocieron a fines de los años ochenta cuando Salvador se estrenó en el Festival de Cine de La Habana. Pero hizo falta una carta de cuatro páginas y una cena de seis horas para persuadir a Castro de que diera su tiempo y consentimiento para la realización de Comandante. Ayudó que Castro conocía el trabajo de Stone. "Es un fan de Pelotón y Salvador ; la primera le gusta porque él peleó una guerra de guerrillas y apreció la táctica; Salvador, porque le gustaron los sentimientos del film. No sé si le gustó Asesinos por naturaleza. No hablamos de eso."
Para muchos, Comandante es la película más antinorteamericana del director.
Stone expuso la política exterior de Estados Unidos en Salvador y Pelotón, y también el lado oscuro de la élite de poder de su país en JFK y Nixon, pero esos films podían ser desestimados como especulación semificcional. No ocurre lo mismo con Comandante, que humaniza al adversario más antiguo de Estados Unidos en un momento de intensa sensibilidad global al sentimiento antinorteamericano.
Tormentas de críticas son inevitables frente a Comandante. Aunque Stone desliza algún puñetazo a Castro sobre los derechos humanos y las elecciones libres, el director ya ha sido marcado por ciertos medios norteamericanos que lo acusan de componer una desvergonzada carta de amor para un dictador brutal. "El núcleo duro de los exiliados cubanos en Miami controla vastos campos políticos, pero en el fondo son unos don nadie", dice Stone. Sin embargo, el intercambio de trompadas entre EE.UU. y su más notorio disidente cinematográfico se puso fea. Y ahora se han sacado los guantes.

Primer round: Stone vs. los críticos de Castro
"Fidel cree en lo que cree. Si te dice que no hay tortura en Cuba, hay que probar que miente. Es fácil decir que estoy haciendo preguntas suaves, pero no lo son, algunas son preguntas difíciles. Francamente, como cineasta, si él hubiera actuado como un mal tipo, yo lo hubiera puesto en la película. Me hubiera puesto belicoso, y habría hecho un film más tenso. Pero, personalmente, nunca creí que me estuviera mintiendo. Creo que es un hombre moral.
Hablamos sobre todo. Fueron tres días y tres noches. Me encantó cuando habló sobre sexo y sobre las mujeres. Fue tan anticuado, tan caballero.
Tiene una fuerza estilo Emiliano Zapata. Nunca dejó de creer en la capacidad de la gente para cambiar las cosas. Es un hombre atento, y comprendió la naturaleza del poder norteamericano mucho antes que la mayoría de la gente.
Siempre admiré a la gente que tiene liderazgo. La voluntad indomable de un hombre de 75 años fue una lección para mí. Admiro su tenacidad, su voluntad de poder.
Fue un joven que tuvo la oportunidad en su vida de seguir las reglas y ser un buen estudiante de Derecho y trabajar para el sistema. Le iba a ir bien. Pero peleó por lo que creía y arriesgó todo, incluso su vida. Si algo ocurrió, es que mi opinión sobre él se profundizó. Antes no me había dado cuenta de lo moral que es. Supongo que porque yo soy un inmoral."

Segundo round: Stone vs. la democracia
"Los norteamericanos hacen las preguntas equivocadas. Castro, ¿cuándo va a llamar a elecciones? Pero, ¿qué significa una elección para un chico de Honduras? Castro tiene elecciones, de hecho. Las elecciones significan tanto como las elecciones en Honduras. Es desagradable, es retórico. Las preguntas siempre son qué pasa con la libertad, qué pasa con la democracia y con las elecciones. ¿A quién le importan las elecciones si no podés sobrevivir después de los dos años de edad? Vi muchas cosas en los países de América del Sur y América Central. Estuve en la Argentina por Evita y Scarface. Vi muchos regímenes y para Salvador estuve en Honduras. Por Dios, elijo mil veces ser cubano antes que hondureño. Honduras es un infierno donde los chicos se mueren antes de los dos años porque el agua está contaminada. Es horrible, como ciertas partes de México. No hay comparación con Cuba.
Sí, Cuba tiene una economía complicada y muchos problemas, pero EE.UU. ha contribuido significativamente a esos problemas. Si deja entrar otra vez a EE.UU., ahí Castro tendrá un problema grande. Si deja que vuelvan McDonald's y los bancos, ¿qué pasará con la Revolución? Sería tan malo como permitir que la CIA controle las elecciones."

Tercer round: Stone vs. los medios
"¿Seré crucificado en EE.UU. por Comandante? Espero que no. Espero que mi país no sea tan monolítico. Ciertamente, hay una parte de la prensa que lo llama un film de propaganda. Pero los verdaderos estudiosos que vieron la película dicen que hay cosas que nunca habían visto ni oído antes. Es impresionante cuán grande es la distorsión que ejecutan los medios norteamericanos sobre la figura de Castro; es suficiente para volver loco a cualquier director. Lo tratan como si fuera un pedófilo o algo así.
Creo que Michael Moore hizo la mejor película de los últimos años, Bowling for Columbine. Describe perfectamente el ambiente norteamericano, preparado para crear miedo. Eso es lo que hacen los medios y los anunciantes. Los medios mandan. Como dije en Asesinos por naturaleza, el hombre de los medios es el hombre que crea el clima. Nadie piensa, todos hacen las mismas preguntas. Es una enfermedad moderna. Asesinos... es mi película sobre eso, pero hay que encontrar una manera de vivir fuera de esa locura. La televisión es un gran mal. La gente la enciende inocentemente, pero no es un medio inocente. Da opiniones masticadas con demasiada facilidad, y no permite el pensamiento crítico sobre ellas. No nos dan suficientes datos."

Cuarto round: Stone vs. el Nuevo Orden Mundial
"Estoy seguro de que Fidel tienen muchas opiniones sobre Saddam y el nuevo Eje del Mal, porque él fue ese enemigo durante mucho tiempo.
Sabe tanto, pero la prensa lo ignora. Quizás podría ofrecer mucha sabiduría en este momento, pero en cambio se lo saca de escena, se lo propagandiza y caricaturiza. La gente olvida lo que ha conseguido.
La guerra en Irak es un muy mal paso para Estados Unidos. Yo fui parte de la guerra de Vietnam, recuerdo cómo se fue construyendo el clima previo muy claramente. Entre los años ?61 y ?65, la cantidad de tapas de revistas dedicadas a la amenaza vietnamita fue enorme. Así que en 1990 Hussein fue convertido en un monstruo, como lo fue Khomeini en los últimos setenta. ¡Están locos! Repiten exactamente lo mismo, el Congreso actúa exactamente igual que entonces. Lo mismo, hasta en cuanto a las tapas de las revistas. ¿Si soy patriota? Absolutamente. Serví a mi país en Vietnam. Amé a Estados Unidos, pero no sé si sigo amando a mi país después de todo esto. Quiero decir, el argumento es el siguiente: elegimos a este tipo, él jugó sucio en su camino hacia la elección, pero todos esos estados que lo votaron lo apoyaban, lo querían, y se lo merecen. Va a haber más miedo, más terror, más déficit, más mierda, más enemigos alrededor del mundo. Si eso es lo que mi pueblo quiere, creo que tengo que reconsiderar si Estados Unidos es el lugar donde deseo vivir."

Quinto round: Stone vs. Hollywood
"Hacer un documental así fue una verdadera aventura. Estaba cansado de las películas, la artificialidad y los altos costos. Quería volver a las cosas reales. Pueden decir que es un pseudo documental, como lo fue JFK,no lo sé. Pero es real, nada estuvo preparado, fue un ensayo fotográfico de una hora para España que creció hasta convertirse en un film. Pero parece que, no importa lo que haga, crea controversia. Me criticaron por hacer U-Turn. Me criticaron por Un domingo cualquiera... ¿Algo puede ser más norteamericano que una película sobre football? Pero sigo teniendo problemas porque revelé la oscuridad de ese mundo. Odio la controversia. Quiero hacer buenas películas, de verdad. Y no hace falta controversia para hacer una buena película. El contenido político es otra cosa, es un género, y cuando se hace bien, bravo. Estoy particularmente orgulloso de JFK y Nixon, pero eso no es todo lo que hago. Todas las películas son políticas en algún sentido. Cuando hacés una comedia tonta o un drama, cuando reforzás alguna impresión pro-norteamericana, estás faltando a tus deberes como artista y para con el público.
Mi influencia es mínima. Hollywood está en un camino radicalmente opuesto. Tomaron Pelotón y lo convirtieron en Salvando al soldado Ryan, tomaron las mismas ideas sobre la guerra y dieron vuelta el mensaje. El cine de Hollywood se vuelve cada vez más grande, como un jumbo, es demasiado malo. El Señor de los Anillos es demasiado, ese despliegue de horrorosos trucos de computadora. Es todo show. Es desagradable. La mayoría de los films son malos porque se hacen demasiados. Son sólo productos". Publicado el Domingo, 28/03/04 (www.rebelion.org)
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