Blogia

Carmen Domingo

Churras o merinas; catalán o sevillanas

Yo no sé, ya me perdonaréis, cuáles son las funciones exactas de Francisco José Hernando, Presidente del Supremo y Consejo General del Poder Judicial. Ni tampoco sé -bueno eso sí, y creo que no- si tener carrera nos hace menos analfabetos. Lo que sí sé es que no es malo no saber, lo malo es no querer aprenderlo. Eso es así, lo diga Agamenón o su porquero -frase que, dicho sea de paso, me fascina y nunca tengo oportunidd de colocar-.

Dicho esto, paso a explicar el porqué empiezo con lo anterior que sino no se entenderá nada. Hoy, por si el Estatut no nos daba juego suficiente o -y si me abono a las teorías de la conspiración-, para que no sea sólo el peligro del nacionalismo catalán y sea también el vasco, ha tenido que salir el señor F.J. Hernando emplazando al Gobierno y al Ministerio Fiscal a actuar contra la ilegalizada Batasuna si convoca una asamblea como la prevista para el 21 de enero en Barakaldo (Vizcaya). ¡No se nos fuera a olvidar el peligro vasco!

Y dicho esto, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid -otra gran frase- Hernando ha hecho alusión al Estatuto de Cataluña y ha reiterado su oposición a que se imponga el conocimiento del catalán como requisisto a los jueces que ejerzan en dicha comunidad. ¿No he dicho ya que tener carrera no garantiza analfabetismo? Porque, claro, pobres jueces, que son "movibles, en el sentido de que hoy están en Cataluña, y mañana están en Navarra o en Vascongadas. Si estuviera ejerciendo en Cataluña aprendería catalán, pero como un enriquecimiento personal, como me gustaría cuando voy a Andalucía saber bailar sevillanas", ha dicho como para rematar con una gracia propia, qué queréis que os diga, del paleto del barrio. Y, por rematarlo, "No creo que se deba imponer a nadie el conocimiento de una lengua que luego no tiene una proyección positiva en otros aspectos de la vida". Sin palabras me deja el letrado.

Seguiremos para no dar más cancha de la necesaria. Hace ya unos días, desde que el "señor" Mena tuvo a bien decir lo que pensaba  sin que nadie se lo preguntara -¿he dicho ya que justo en su profesión lo que se premia es, justamente, obedecer sin pensar?-, pero todo el mundo sigue diciendo y opinando al respecto. Hoy, bueno ayer, ha hablado por vez primera ZP "Nunca antes como ahora ha estado tan unida España". En fin, los guionistas  de la Moncloa es lo que tienen, que ven mucha película de majors. Y como saben que las declaraciones de ZP se repiten en los medios hasta la saciedad, claro buscan grandes frases. Poco más ha dado hoy de sí el gobierno

Y por si teníamos poco el ABC y La Razón, nunca tan contentos como ahora porque pueden dar rienda suelta a sus colaboradores -Ussia mediante, faltaría más-, y pueden reproducir -más contentos que nunca- la carta que han mandado los compañeros de Mena apoyándolo y diciéndole que no está solo en sus opiniones, que "son un fiel reflejo de la opinión, la inquietud y el sentir de muchos de los mandos y subordinados de las unidades a sus órdenes. Una opinión y un sentir que, sin duda, el Gobierno ya tenía que conocer perfectamente a través de otros cauces oficiales y, muy especialmente, de los Servicios de Inteligencia o Información del Ministerio de Defensa". ¿No había quedado claro aquello de que militar y opinión estaba reñido? ¿No va a tener Bono que meter en cintura a unos cuantos más? Será que no, claro, que... debería ser que sí.

Definitivamente, me paso al cine extranjero y paso de Rajoy

Sí, llevo demasiados días viendo cine español y eso… es como la literatura española, crea secuelas y mirar cómo está Sharon. Así que he decidido que me doy unos días de descanso y cambio de tipo de cine porque, y ahora os lo explico, no sólo da mejores resultados de guión, sino de todo lo que engloba una película. Por hacer, hasta entretiene y aprendes lo que, dicho sea de paso, es lo que a mí más me interesa, que me cansa mucho quejarme de todas las pelis.

Así que me dispongo a recomendar sin más tres películas, todas relacionadas con la moda –ha sido casualidad que lo fueran, pero no es casualidad que me interesen-. La primera, un clásico “Pre-â-porter”, de Robert Alman; las otras dos para mí desconocidas, pero no menos interesantes y recomendables: “Zoolander”, de Ben Stiller –que lo hace todo, dirige, escribe el guión, la protagoniza… no sé si también eligió la música, pero tiene una gran banda sonora-, y la última “Unzipped”, de Douglas Feeve. Ni que decir tiene que de las dos segundas he tenido noticia porque me las han sugerido, que sino ni idea. Así que ¡bienvenidas sean las sugerencias!

En las tres, muchos de los protagonistas, o personajes colaterales (ya no sé si son o no cameos en este caso) proceden directamente del mundo de la pasarela (una jovencísima Kate Moss, Linde Evangelista, Cindy Crawford, Naomi Campbell…), lo que te las hace mucho más creíbles en la ironía y mala leche que gastan. Para muestra un botón, tengo alguna frase anotada en la libreta donde siempre apunto todo lo que se me ocurre, me ocurre, veo o leo y sin temor a equivocarme pueden darme juego en alguna conversación. Un día os las pongo.

Ya ves, ya veis… qué lejos quedan los Goya de todo esto. En fin… Y Mientras Mariano –que parece que tiene nombre de personaje de cómic del franquismo- no ha podido evitar “salir del armario” ideológico en el que le tiene sumida esta supuesta democracia en la que vive y como conclusión de las declaraciones del “señor” Mena, no puede evitar decir “estas cosas no pasan porque sí”. No, claro, señor Rajoy, eso ya lo sé yo, pasan porque los militares, a veces, se olvidan de que viven bajo un régimen constitucional. Claro que… a lo mejor el líder del PP no quería decir eso… no sé, esto de ser catalana me confunde.

Camarón: Jaenada sobresaliente, Chávarri aprobado por los pelos

Sí, lo sé, estos días me he despistado un poco –tanto general, tanto escribir que no acabo el libro, tanta tontería...- y no sé si voy a tener tiempo de ver y de comentar todas las películas candidatas a los Goya que me quedan antes de la gala, veremos.

Hoy le llega el turno a una peli que he visto hace unos días, "Camarón" y de la que esperaba mucho, al menos en lo que a interpretación se refiere. Y es verdad, Óscar Jaenada, que a lo que se ve no tiene nada que ver con el mundo del cante, se ha empapado de la cultura del cante hondo y alrededores y realmente borda al personaje. Y sí, claro, tiene pinta de que le den el Goya al que está nominado. Si Bardem se parecía a Sampedro, Jaenada, del que tenemos mucho más claro el referente, acaba siendo el mismo Jesús Monge ‘Camarón” en la pantalla y se crece conforme avanza la película.

Otra cosa es la peli que, a mí personalmente, me parece que no acaba de ser todo lo redonda que un director como Chávarri debería ofrecer. No sé. No sé... Aunque, a decir verdad, hay ambientaciones tan cutres, que precisamente por cutres me las creo. Sin embargo lo que es el guión no podía ser más simple de lo que es: Sigue al pie de la letra las reglas de toda película biográfica que se precie: empieza con el personaje de pequeño, tras una elipsis nos lleva 10 o 15 años más tarde (a estas alturas de la película es imposible saber en qué año transcurre porque el director no se molesta en aclarárnoslo, como si todos fuéramos conocedores de la vida del protagonista, paciencia) momento en el que somos testigos de su auge y finalmente de su caída. Todo sin sorpresas, con una narración plana y con saltos temporales que más que elipsis parecen agujeros del guión. En fin, que a lo mejor hubiera necesitado de alguien con más pasión y garra para contarla que Chavarri; o al menos alguien con la misma pasión que le pone Óscar Jaenada a su personaje.

Bono castiga y Destino premia

Las declaraciones sobre la posibilidad de que el Ejército intervenga según le plazca han puesto nervioso a todo el mundo menos, claro, a la cúpula del PP que siguiendo su línea de carácter democrático ayer reaccionó a las palabras del general Mena diciendo que veía “inevitables” declaraciones de ese tipo". ¿Por qué? Os preguntaréis, pues bien sencillo, como “reflejo de la situación que estamos viviendo” por la reforma del Estatut. ¡Son tan cansinos que no pueden serlo más! Paso de página.

En cambio, desde el PSOE, como parecía lógico, se lo han tomado algo más en serio y el ministro de Defensa, José Bono, ha ordenado el arresto domiciliario durante ocho días del teniente general José Mena por faltar al deber de guardar neutralidad política. Bueno…

Además, Bono propondrá en el próximo Consejo de Ministros la destitución del militar como jefe de la Fuerza Terrestre. Vale… Vale…

Aunque, no estaría de más que el ministro Bono se entere –porque los servicios secretos deberían funcionar, ya que no lo han hecho para evitar declaraciones como las de ayer- si hay generales, tenientes, coroneles o lo que sea que tengan opiniones de ese estilo en el seno de las Fuerzas Armadas. Por lo que puede pasar, más que nada, o aunque sólo sea por aquello de más prevenir…

Mientras, en Barcelona, la vida seguía ayer por la noche y se fallaba el Premio Nadal –en principio el más literario de los premios de la editorial Planeta. El ganador: Eduardo Lago. De quien si os dijera alguna cosa mentiría porque no lo conocía y habrá que esperar. La finalista: Marta Sanz. De quien sí que os puedo decir más cosas porque la conozco, me presentó en una conferencia-presentación en el Ateneo de Madrid y he leído el libro que tiene publicado con Destino “Animales domésticos”, que me gustó mucho. ¿Novela alegre? Pues no. ¿Novela esperanzadora? Pues tampoco, aunque con un poco de esfuerzo... En realidad más bien realismo social de izquierdas del duro, pero a mí me gustó. Y, claro, espero con muchas ganas empezar a leer la novela premiada: “Susana y los viejos”, que promete línea similar.

Qué tendrá Sevilla que los generales se envalentonan

Qué tendrá Sevilla que los generales se envalentonan

Me envía hoy un amigo –Pere- una viñeta que corre por internet. Como veis a buen entendedor “aclaraciones” innecesarias. Cuando la he visto me he reído, pero he pensado que es muy sintomático que sigan haciendo todavía chistes de este estilo, yo que pensaba -¡ilusa!- que el tema se diluía.

Un rato después, y como si estuviera leyendo un diario procedente del túnel del tiempo –no recordaré comienzos el 18 de julio del 36 porque me daría para un primer capítulo de libro sólo la conquista del poder por los franquistas en Sevilla- leo en El País: “Un general alerta de las consecuencias de aprobar la actual propuesta de Estatut”. Y como soy de las que necesita que le aclaren según qué afirmaciones, corro a leer la noticia completa y es –lo siento- peor de lo que pensaba. Y claro... yo seguía metida en el túnel del tiempo, discurso… militar… desde Sevilla… ¡Y yo que acabo de leer una biografía de Queipo de Llano y sus funestas alocuciones desde la radio sevillana!

Es todo bien simple, el teniente general jefe de la Fuerza Terrestre José Mena Aguado, hoy, cabreado seguro porque no le deben haber traído nada los reyes, en el discurso de la Pascua Militar ha ¿alertado? desde Sevilla "de las graves consecuencias que tanto para las Fuerzas Armadas como institución como para las personas que las integran podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos que está planteado". ¡Diga usted que sí, ante todo respeto a las decisiones del parlamento catalán! No, si ahora resulta que como la iglesia ha decidido que puede intervenir en el terreno político y nadie les dice nada, los militares no quieren ser menos y también van a opinar. Bueno, estos a amenazar.

Pues bien, el “patriota” militar dice en el discurso que: “La preocupación por la unidad de España se ha desatado con la presentación del proyecto del Estatuto de Cataluña”. ¡A vueltas con la unidad de España!

Desconozco el por qué el señor Mena ha decidido hablar del estatut cuando, a buen seguro, dentro del ejército tienen mil y un problemas. El caso es que debía tener el día patriótico y monolingüe -¿no podría explicarl la señora Calvo a los españoles de zonas monolingües que conocer más de una lengua es pluralidad cultural, no discriminación?- y ha seguido: "el hecho de que en una autonomía sea exigible el conocimiento de su lengua particular es una aspiración desmesurada que obligaría en las Fuerzas Armadas a regular los destinos a esa autonomía de la misma forma que actualmente se regulan los destinos en el extranjero". A mí me sorprender que, puestos a pedir, no pida también que no se nos alfabetice, cuanto menos sepamos mejor se nos controla. Aunque, si os soy sincera, lo que más me sorprende es que el señor Bono no cese de inmediato a semejante personaje.

Parece que a medio discurso el “señor” militar se ha dado cuenta de que se le notaba demasiado y ha querido modificar un poco: "afortunadamente, la Constitución marca una serie de limites infranqueables para cualquier estatuto de autonomía", de ahí que haya lanzado un "mensaje de tranquilidad". No sé yo si alegatos como éste tranquilizan mucho, aunque se suavicen a posterior. Porque, claro, una no se fía y lee hasta la última palabra: "si esos límites fuesen sobrepasados, lo cual en estos momentos afortunadamente parece impensable, sería de aplicación el artículo octavo de la Constitución: las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejercito de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad, y el ordenamiento constitucional". ¡Qué les está pasando!, menos mal que no pueden tomar decisiones sin que las autorice el presidente de gobierno –en teoría- que es quien controla los movimientos finales, sino da como para preocuparse. ¡Menudo regalo de reyes nos han hecho!

Evo Morales o la mala educación del PP

Los miércoles tengo sección en la radio, todos los miércoles. Y todos, sin excepción, escucho el final de la tertulia que acaba poco antes de que haga yo la primera de mis dos intervenciones en antena. Y todos, también sin excepción, acabo sorprendiéndome de algunas de las afirmaciones de los tertulianos que –por si no os lo imaginabais- son “progres”, y, además, periodistas.

Hoy, más de lo mismo. Las dos frases con las que he empezado a escuchar hoy la tertulia eran algo tipo: “Hay que tener cuidado con la izquierda populista latinoamericana”, una, y la otra: “son peligrosos Chavez, Lula y Morales”. Imagino que no ha incluido a Castro porque no le ha llegado la “inteligencia” para tanto en el comentario. Y el caso es que Evo Morales es el presidente ELECTO. Repito, por si no se ha entendido, ELECTO de Bolivia y que como tal hay que respetarlo. No me vengan ahora con que el nacional socialismo también era electo, porque no entraré en comparativas históricas aburridas por estériles pero que soy capaz de argumentar hasta la saciedad.

Y yo, esta mañana como ahora, es que no doy crédito de la "tolerancia" de los progresistas que, dicho sea de paso es una palabra que no soporto. Y claro, he intervenido al final de la tertulia, con justo el argumento contrario. Me disculpa que ni soy periodista, ni progre. Es un gran aquel. Y, tras sorprenderme de lo que molesta que salgan resultados electorales que no gustan. Recordáis aquello de "todo por el pueblo, pero sin el pueblo...", pues era de Montesquieu, fue en el siglo XVIII y ya se vio que era autoritarismo, así que a otra cosa. A las democracias latinoamericanas y a su intentar sobrevivir. No se es mejor por tener carreras y másters, se es diferente.

Yo, me he remitido la frase que le ha dicho Evo Morales a Chavez "Ha llegado un tiempo nuevo, el tiempo de los pueblos latinoamericanos". Con la esperanza puesta en que el tiempo nuevo nos llegue a todos. ¿No pueden dejar que empiece a trabajar y, como ha dicho, ver a dónde conduce ese sumarse a la "lucha antiimperialista" de Venezuela, Cuba y ahora también Bolivia. ¡Pues sí señor! Que para hacer lo contrario ya tenemos el régimen imperialista de EEUU y a esos nadie les dice nada, ni siquiera si van matando con la constitución norteamericana bajo el brazo.

Y mientras, los del PP, que son tan demócratas como el “amigo americano” no han querido reunirse con Evo Morales. Que a ellos lo de que sea electo un “indio", como que no les debe molar. Mira tú que se les ve el plumero. Menos mal que aquí, ZP se ha portado, lo ha recibido y ha prometido perdonar la deuda. Adelantamos, algo adelantamos en este 2006.

A por los papeles... de Salamanca, se entiende

Este año, lo advierto desde ya, llega cargadito, cargadito de catalanes, catalanadas, catalanets... o, para ser más exactos, y lo que es peor, anticatalanes; de estos que venden la mar de bien en las televisiones nacionales, de los de me opongo a lo catalán por catalán, en fin... Y es que desde el Estatut no nos dejan descansar ni medio minuto, hasta Javier Cercas -charnego ilustre donde los haya, como la mayoría de los que vivimos por estos lares, dicho sea de paso- ha tenido que escribir una página en El País diciendo que aquí no pasa nada, que no se inventen cosas desde fuera. En fin.

Total, sumidos en la resaca estatutaria, oportunidad que surge, ahí están ellos, a la que salta o a la que se inventan. Así que claro, como había que empezar por algún sitio, el Alcalde de Salamanca, que dicho sea de paso debe tener problemas de comprensión escrita y oral (a mí me dieron clase de las dos asignaturas en el colegio, claro que... era en Barcelona, ergo catalán, a ver si va a tener que ver también), ha empezado manifestándose delante del archivo esta mañana para que no les quiten "los papeles de España". ¡Dios, en qué contradicciones entran!, no habíamos quedado que Catalunya era España y que eran los catalanes los que no lo tenían tan claro? A ver si van a ser ellos los que no lo tienen tan claro. Porque... si esto es España, ¿qué más da dónde estén? Y, lo peor, o lo más evidente, si los papeles fueron sacados de Catalunya durante la guerra civil y la dictadura, ¿no va siendo hora ya de que retornen a sus propietarios?

Bueno, a lo que iba. Abren hoy las noticias con "Se manifiestan unos 400 -en algunas televisiones han dicho que 2000, pero muchos me parecen para una ciudad de provincias- frente al archivo de Salamanca al grito de "Vencerán, pero no convencerán". Es cansino seguir con el tema, porque además aquí se mezcla todo: fascistas, franquistas, guerra civil... Empezaré eliminando algún tema por no extenderme. Ya he dicho que para ayudar a superar las dificultades de comprensión de señor Julián Lanzarote, el Alcalde, no puedo hacer nada -ni quiero, que cada pueblo tiene lo que se merece- y, además, Carmen Calvo ha tenido a bien decirle que no estaría de más que se leyera la legislación y que entendiera que no puede oponerse a las decisiones del Ministerio de Cultura. Igual que desde Madrid no se decidía nada acerca del Archivo Municipal de su provincia, desde Salamanca no tenían nada que decir sobre los fondos del Archivo Ministerial. Calvo dixit, a otro tema.

"Vencerán pero no convencerán". La frase que encabezaba la manifestación. Vaya por delante que los herederos de Unamuno se han opuesto al uso de dicha frase. Que claro, no pueden, pero al menos lo han hecho constar. Aquí es donde voy a detenerme. He oído en los medios, que ya sé que es genérico pero era más de uno, que han justificado los salmantinos su uso, porque era la frase que Unamuno utilizó contra los franquistas y porque lo que ZP está haciendo con España es lo mismo que en los años treinta: "Separando España". ¡Cuánta falta hacen buenas clases de historia! Claro que... malo que les falten conocimientos a los manifestantes, malo que el alcalde salmantino no entienda lo que lee, malo que el PP tergiverse la historia... ¡pero que también desde los medios de comunicación nos den una versión errónea de la historia y que, además, quieran ponernos nerviosos de nuevo con temas de confrontaciones civiles, la verdad es que ya me parece demasiado.

En fin, paciencia. Pero es que, lo que son las casualidades, hace un par de días que he enviado justo el texto donde se enmarca la dichosa frasecita. Os lo pongo: "Callar, a veces, significa mentir -dijo Miguel de Unamuno frente a una caterva de falangistas y fascistas que se hallaban en el paraninfo de la Universidad de Salamanca para celebrar el 12 de octubre de1 36- porque el silencio puede interpretarse como aquiescencia." Y siguió diciendo "Vencer no es convencer y hay que convencer sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión." Poco después Millán Astral, nervioso y cabreado, dijo aquello de "Muera la inteligencia". Para seguir Unamuno con la no menos conocida réplica de "Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir, necesitáis algo que os falta: razón y derecho de la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España." Unamuno salió, mira tú, del brazo de CARMEN POLO del paraninfo de la Universidad de Salamanca. Nada mal para estar en contra ¿no? y Millán Astray siguió ejerciendo sus... "Labores patrióticas".

No entraré ahora en la actitud de Miguel de Unamuno ante el golpe de Estado de Francisco Franco, pero no fue de los intelectuales que se opusieron, ni de los que participaron en el conflicto, ni tampoco peleó en el frente, ni participó en el Batallón del Talento, ni entró en la cárcel, ni fue represaliado... porque sino no hubiera estado en el paraninfo, ni hubiera salido del brazo de doña Carmen, ni nada de nada. Sólo entraré en que la historia ya está escrita, basta con que la conozcamos y que no se haga demagogia. Y, puestos a darle la vuelta, es la frase que utilizó un profesor de Universidad que salió del brazo de la primera dama del régimen franquista. Pues eso, amigos manifestantes “Muera la inteligencia”, que os pega más.

Más de los Goya: de momento, sigue ganando la Coixet

Y sí, de momento, de las películas que están nominadas a los Goya que he comentado -no las que he visto, que no tengo tiempo de escribir de todas- sigue ganando "La vida secreta de las palabras". Pues sí, una mujer inteligente va desbancando, lo que son las cosas. Y a este paso ya no sé si seguir escribiendo hasta hablar de todas o dejarlo a medias, porque van a tener razón todos los que dicen que es una de las temporadas más flojas del cine español. Excepciones mediante, claro.

Me sabe mal, pero los Goya dan menos de sí de lo que imaginaba. Hoy le ha tocado el turno a "Malas temporadas" o, como ha dicho Miriam cuando hemos acabado de ver la película: "Pon cara de nada que la vida es súper triste, y por eso todos los de la peli lo tenemos que pasar mal". Porque la película es digna, como muchas otras de este cine nuestro que pasan sin pena ni gloria, pero a ratos aburrida, y a ratos podrías pensar en hacer otra cosa, lo que no dice mucho a su favor. Añádase que a mí, personalmente, no me gustan los dramas gratuitos en las películas, aunque Manuel Martín Cuenca, claro, no es Lars Von Trier, no vayamos ahora a creer lo que no es, porque no engancha como el director danés, por decir algo. Porque un mal día lo tiene cualquiera, una temporada, también, pero ¡todos al tiempo, todos los días! a lo largo de todo el guión... Todo comienza con fragmentos inconexos de diferentes personajes que no acabas de situar hasta pasado un rato. Poco a poco se establecen las conexiones entre todos ellos y el nexo fundamental es Eman Xor, Carlos en la película. Un cubano con ganas de empezar de nuevo, pero que no hace demasiado para conseguirlo. Además, todas las historias tienen un punto común... todos los personajes parece que antes han pasado por su mejor momento y ahora se enfrentan a un decisivo y negativo punto de inflexión y, claro, tienen que tomar decisiones que les van a marcar el futuro. Unos se aferran al pasado, otros a la esperanza de un nuevo futuro, otros tratan de recuperar lo que nunca han tenido, pero todos se dirigen a lo que les llega con tristeza. En fin, en fin. Hasta una mención al hikikomori, esa enfermedad japonesa de la que todo el mundo ha oído hablar pero de la que nadie recuerda el nombre; porque los japoneses son muy raros y estas cosas de aislarse sólo puede pasar allí. No sé si decir más, salvo que quizás sí Nathalie Poza está bien, aunque no sea nada del otro mundo y me falta ver a Emma Vilarassau, para ver cómo está. Claro que... si os ha gustado León de Aranoa, seguro que está está dentro de vuestras favoritas.

En fin, que no sé yo si, al ritmo que voy, no será mejor hacer lo que el otro día decidí, ponerme a leer guiones de pelis que me hayan gustado, así rememoro viejos tiempos y mezclo lo visual con lo escrito que seguirá siendo un buen coctel.

Empiezo el año con un cuento

Empiezo el año con un cuento, bueno, en realidad con cuatro, porque siempre es mejor empezar así que con noticias de actualidad. Y es que no sé lo que me está pasando, pero últimamente me ha dado por la novela -mal, mal... que se me escapa el ensayo y tengo que escribir-, lo que pasa es que al ser temática de guerra civil... está justificado. Bueno, a lo que iba, a la narrativa. El caso es que estoy teniendo suerte, mucha -quizás por eso me reconcilio con la narrativa sin problemas, después de muchos fracasos- y novela o cuento que leo, novela o cuento que me gusta. Y eso que a mí, por defecto, no me gusta hablar de los de mi profesión, pero... no pasa nada por llevarme a mí misma la contraria de vez en cuando, sobre todo si es para hablar bien, que mal, paso.

Me he leído estos días, lo acaba esta mañana mientras sonaba de fondo la tradicional Marcha Radesky que cierra el concierto de Año Nuevo (si Proust fuera de mi familia, la utilizaría la marcha igual que las magdalenas), "Los girasoles ciegos" un libro que ha publicado Anagrama en el que junta cuatro cuentos que escribió Alberto Méndez en distintas épocas. "Los girasoles ciego" son cuatro historias que se leen como si tu abuelo o tu abuela te las estuvieran contando al calor de la chimenea. Historias prohibidas de la posguerra, historias de la dignidad no perdida de los vencidos. Porque la sensación es esa, historias sencillas, perfectamente enlazadas, en las que tú solo le das filiación a los protagonistas y que te susurran los horrores de una época sin querer entrar en ellos de lleno, porque no hace falta, porque se intuyen.

Cuatro historias de perdedores, de horror, de desolación. De perdedores que en la derrota triunfan, porque su sentido de la honestidad, de la ética, les impulsaba a renunciar al engaño y la impostura y por eso pierden. Perdedores que recuerdan aquella frase de “más vale morir de pie, que vivir de rodillas”, pero que en el fondo son como "girasoles ciegos" desorientados en medio de la barbnarie que les ha tocado vivir. Personajes que se entrecruzan en los cuentos y dan continuidad y mayor sentido a un libro que nos hace vivir el momento de una forma distinta a la que habíamos visto hasta entonces.

Los dicho, ¿no sabéis qué regalar o qué regalaros en reyes? Pues eso, "Los girasoles ciegos". Acierto seguro. 

Felicitaciones, selectivas, del 2006

Hoy, me temo, que languidezco en el blog, alguna vez también me tenía que tocar a mí -aunque tentada estoy de hablar de la última reunión estatutaria de ayer, que la cosa tiene tela-. Entraré en temas fiesteros.
Me cuenta Mónica que el día de navidad se dedicó a borrar nombres del móvil "por falta de uso, sintonía o ganas" y me sugiere que -igual que ha hecho ella- coja el móvil y, como cuando haces limpieza en casa, borre a todos los que, en realidad, no sólo no aportan sino "desaportan". Hay que repartir cariño y cuantos menos seamos a más toca. Y a lo mejor le hago caso.
El caso es que, por defecto, seguimos hablando de las fiestas, y más ahora que se acerca el 31. Así que yo, por seguir en la línea dura, le deseo una buena entrada de año a todo el mundo, porque sí, claro que se lo deseo a mucha gente; pero... pero... el caso es que le doy un par de vueltas y no. A todo el mundo no se lo deseo, qué le vamos a hacer. Paso de felicitarle el año, al menos, a unos cuantos, y no me voy a extender demasiado por no abusar.
Paso de
- los que no se atreven a querer.
- los que se quejan de no tener amigos y no hacen nada para tenerlos.
- los que disfrutan diciendo que la vida no los ha tratado bien y no hacen nada por mejorarla.
- los que se creen más de lo que son y, como saben que no es cierto, se rodean de gente que los reafirma en la nada.
- los que no contestan mails o mensajes de móvil.
- los que lo primero que dicen es No.
- los egoístas.
- los que no se acuerdan de la gente que los quiere.
- los que no se atreven a decir lo que piensan.
- los que prefieren vivir infelices que luchar por ser felices.
- los que se conforman con la mitad.
- los que no se atreven a soñar.
- los que no dan sorpresas.
- los que provocan conflictos en lugar de solucionarlos.
- los que no cuidan a los amigos y acaban perdiéndolos.
- los que piensan en los demás y no los llaman para decírselo.
- los que mienten.
- los que no arriesgan por si no les sale bien.
- los que no son capaces de pensar en lo que le hace ilusión al otro antes de en sí mismos.
Lo dicho, languidezco, en el fondo soy una romántica y una idealista. Os deseo FELIZ 2006.

"Trece entre mil" o yo debería ser cajera del Mercadona

Lo digo hoy, que al ser el día de los Inocentes siempre le puedo dar la vuelta y decir donde dije digo digo Diego, pero lo digo. A lo mejor si yo fuera cajera del Mercadona o me hubiera quedado trabajando en la sección de menaje de Galerías Preciados no me cabrearían documentales como "Trece entre mil" y me hubiera preocupado de cazar un marido, tener un niño o dos, ser una más de las que cumplen lo que toca por edad, sexo y condición, tener la vida solucionada a los treinta, ir a ver la última de Disney o Torrente y, claro, acabaría por decir una de las frases que más odio: "Yo es que de política paso"; en lugar de perder el tiempo con documentales y libros. A lo mejor sí, o no, no sé. Porque la verdad es que Galerías fue el revulsivo para ver de dónde tenía que huir y lo que justificaba las horas de lectura y clases para acabar... ¿así? Supongo. En cualquier caso así son las cosas y así se las he contado. Distintas vidas, diferentes realidades, imagino.

Y todo esto porque ayer fui al Mercadona y una de las cajeras le decía eso, percisamente, al cliente que estaba antes que yo en la cola: "yo es que de política paso, no me interesa", -que trabajando en Mercadona ya es pasar de tu propia vida, pero bueno- y yo, en cambio, en la cabeza "Trece entre mil" y pensando en el follón que supuso la película-documental de Medem, "La pelota vasca". Si no recuerdo mal Julio Medem intentó reflejar la realidad del País Vasco y para ello convocó a todas las tendencias políticas que -en aquel entonces como ahora- había y algunas -los de Basta ya y su tolerancia, por ejemplo- le dijeron que naranjas de la China, que no participaban del documental. Con todo y con eso a mí me pareció que reflejaba una realidad, o varias, según se mire, y que acercaba al espectador partes de la situación política vasca -a favor o en contra- que hasta entonces no habíamos visto u oído. Bien está.

Cuando vi "Trece entre mil" y al acabar, lo primero que pensé fue: Mira tú, que juego siguen dando los vascos, ya volvemos a reivindicar sólo una parte del conflicto y -como si el espectador fuera idiota- los productores, realizadores y demás -salvo el director- aparecen sólo con las siglas. ¿Olvido inconsciente? Me temo que no. Que planee el fantasma de la amenza etarra, del nacionalismo, por si se nos ha olvidado. En fin, en fin... seguimos condicionando a los españoles, luego existimos. Fuera la palabra nación del Estatut, que molesta, fuera todo lo que no sea... ¿español?

Total, un doculmental, en el que hablan trece de las familias víctimas de los atentados de ETA -que podían haber puesto más, ¡eh!-, desde alguno de los de los años setenta, hasta los más recientes, los de Hipercor o la casa cuartel de Vic; algunos muy bien elegidos, víctimas inocentes que estaban en el lugar menos apropiado en el momento menos oportuno. Que no digo yo que no se tenga que hacer, no; vaya por delante que no se me ocurre pensar que nadie se merezca morir en un atentado, que cuando planteas dudas en este tema siempre te acaban diciendo si estás a favor del terrorismo. No es eso. Que no digo yo que los nacionalismos sean santo de mi devoción, que no, que son más bien cutres. Pero que los dejen, ¿no? Es que siempre acabamos de hacer documentales sobre el mismo tipo de muertos, sobre el mismo tipo de ideas, sobre los mismos personajes y claro, así no hay manera de que normalicemos nada, ni que respetemos nada, ¡como son unos asesinos! Claro que, si no recuerdo mal, diría que en la época de los primeros atentados de ETA también el gobierno estaba matando españoles en la cárcel, ¿no? Y, si me apuras, algunos de los muertos de la lista final -que salen los nombres de todos los asesinados por ETA- también habían hecho de las suyas, ¿era un santo Melitón Manzanas? ¿Era un angelito Carrero Blanco? El ojo por ojo es lo peor, estamos de acuerdo -aquí también difiero de la cajera del Mercadona de mi barrio-, pero intentar un mínimo de objetividad y buscar cierta distancia no estaría mal.

Una de regalos navideños: un lindo cerdo con tacones

Una de regalos navideños: un lindo cerdo con tacones

No, hoy no voy a escribir nada de libros, de cine, de política. Para mañana dejo "Trece entre mil" que lo vi ayer y necesita asentarse en mi cabeza.

Así que sólo voy a colgar uno de los regalos que me han hecho estos días y que me ha encantado. ¿Se os ocurre regalo más original? Pasa a formar parte de mi estantería llena de muñecas varias. Así son las cosas, todo el mundo tiene sus contradicciones, y no todo va a ser sesudo y aburrido, delante de los libros de la Cárcel de Ventas está el cerdo presumido, como tiene que ser.

¿La parte buena de estas navidades? Que se puede ir de tiendas sin más, y comprar porque sí a quien quieras. En fin, que me encanta regalar y que me regalen.

A lo mejor resulta que la familia real española es laica

A lo mejor resulta que la familia real española es laica

Digo que a lo mejor resulta que la monarquía es laica y no le prestan atención a los temas sacros, porque sino no me explico el descuido de la fotografía oficial en la que felicitan las fiestas a los españoles que ellos -su gabinete de prensa, claro- creen que se lo merecen. Que no son todos, ¡faltaría más!

Yo tengo la mala costumbre de felicitar el año nuevo -los ateos somos de lo peorcito, qué queréis que os diga- y presto poca atención por lo general a las felicitaciones navideñas porque no van conmigo, y menos si cabe a las "demostraciones de afecto" de la familia real para con los españolitos de pro. Sin embargo, este año, ni queriendo he podido resistirme a quedarme con los ojos abiertos frente al foto montaje que ha enviado la familia real.

Vayamos por parte. ¿Qué no entiendo de la fotografía?, muchas cosas: ¿Por qué los Reyes felicitan las fiestas rodeados de todos sus nietos? A pesar de que no obtendré respuesta, sigo preguntanto, ¿por qué los nietos del Rey no están todos el día señalado? ¿Alguno de vosotros se ha escapado de fiestas familiares de todo tipo cuando erais pequeños? ¡Imposible!, ¿no?, pues eso.

Sigo. ¿Por qué en los Premios Príncipe de Asturias -pongo por caso- el Rey logra que el Príncipe y las Infantas acudan como clavos año tras año y no lo logra con los niños? ¿No es más fácil organizar a los niños que, al fin y al cabo, deben tener niñeras y preceptores alrededor que los pueden llevar y traer sin que ni sus propios padres se enteren de su desaparición unas horas? Si todo ha sido falta de tiempo... ¿no será que los responsables de protocolo de la Casa Real no tiene claro que las Navidades caen siempre en la misma fecha y podrían tenerlo previsto incluso un par de meses antes?

La última de las preguntas que me hago es la peor, creo, porque ¿a ver si va a resultar que en la casa Real -"con lo amables, simpáticos, normales y cercanos que son"- piensan que los españoles somos tan estúpidos que nos cuela cualquier cosa? Si fuera esto no quiero ni pensar la de goles que nos pueden haber metido, ¿no?

Ninette, o cómo dos buenos textos dan una mala adaptación y una copia de cartel

Ninette, o cómo dos buenos textos dan una mala adaptación y una copia de cartel

Empecemos por el principio. Ninette es una adaptación de dos obras de teatro de Miguel Mihura –Don Miguel, cuyo centenario de su nacimiento debía celebrarse este 2005-; tan de derechas el señor como buen escritor de comedias, o sea mucho de los dos: “Ninette y un señor de Murcia” y “Ninette, modas de París”. Lo digo porque, puestos a adaptar, y empezando con esta premisa, se entiende que el cartel sea también… ¿una adaptación? Aunque en este caso sea de una colonia. A otra cosa.

Garci, dedicado al mundo de la adaptación en sus últimos intentos como director, vuelve a acercarse a un autor clásico español, adentrándose en el género de la comedia, que no es muy abundante en su filmografía y que visto lo visto no acaba de dominar del todo. ¿Es esta la película que querían que nos representara en los Oscar? !Pues si que queremos lucir! PAra que leugo se quejen de que no toman en serio fuera el cine español.

José Luís Garci quiere homenajear al escritor centenario -¿qué pensará su nieto, Ussia, de la adaptación?-. Y por eso, por ser "fiel a lo leído" pensó mucho los protagonistas, ¡vaya!, Elsa Pataki, Ninette -¿creía Garci que ella sola llenaba la pantalla como lo hizo Victoria Vera?-, y, aquí sí, Carlos Hipólito. A su alrededor Enrique Villén –el más acertado de todos, creo-, Beatriz Carvajal, Fernando Delgado… por suerte, porque son los que hacen que la película se convierta en una historia a la que le perdones indifelidades al texto, invenciones de léxico propias de nuestros años, actitudes más propias de finales del xx que de mediados... aunque, qué le vamos a hacer, no logran que dejes de mirar el reloj para calcular cuánto queda para acabar y por irte a tomar una cerveza.

No me pondré melancólica con el cine español de los años sesenta porque da grima sólo de pensarlo, pero no he podido evitar recordar que “Ninette y un señor de Murcia” fue llevada a la pantalla por Fernando Fernán Gómez y protagonizada por Alfredo Landa y Rosenda Monteros y poco después TVE hizo otra adaptación, protagonizada por Juanjo Menéndez y Victoria Vera. Las recuerdo ambas con más agrado, pero igual soy yo, que las vi hace demasiado… A ver si va a resultar que el cine de los sesenta era mejor que el de ahora.

¿El gancho?, además de que Garci debe creerse que él mismo es el gancho, primeros planos casi en exclusiva dedicados a los desnudos de Elsa Pataki y Regueras. ¡Si Mihura levantara la cabeza!

Mi sugerencia, así, como de fin de fiestas, es que os compréis otra colonia, perdón, busquéis otra sala de cine. Saldréis ganando, y además, no oleréis a rancio, claro.

Ni putas, ni princesas... ¿actrices?

Pues la verdad es que no acabo de entender las nominaciones de "Princesas". Ya veis. Y lo cierto es que la gente con la que he hablado de la pelicula tampoco entiende cómo -sin ver ni putas ni princesas por ningún sitio- Aranoa sigue siendo para los de la Academia el "Ken Loach a la española".

El otro día me decía una amiga -Marta- que la sensación que tiene cuando ve pelis de Leon de Aranoa es que en el mismo momento en que decidió ser el director "progre y de izquierdas" de España hizo una lista de los problemas sociales que les tocan la fibra a los "de izquierdas" -malos tratos, innimgración, marginalidad, prostitución... ya sabéis de qué hablo- y decidió no parar hasta escribir y dirigir sobre todos los temas. Y claro, las pelis se repiten, vista una vistas todas. Salvo "Familia" que a mí, la verdad, me parece la mejor de todas.

"Princesas" ha sido una decepción, qué le vamos a hacer, ni me interesa ni me creo nada de lo que les ocurre a Caye y Zulema. Salvo, quizás, las escenas de la peluquería y la yonki. Aranoa, en esta vocación de realismo social que lleva al límite incluso en su look, y en este afán, del que presume en todas las entrevistas, de decir que su labor de documentanción previa a la película, parece que no ha acertado. O bien se ha documentado con señoras que no eran putas, o bien ha querido hacer -y me temo que es eso- una película amable de la prostitución. ¿Alguna escena que conmueva? ¿Alguna escena en la que pienses qué mal ser puta?Y a mí, ya me perdonaréis, no se me ocurre un mundo más sórdido que ese y en la película no lo veo sórdido en ninguna escena. Y la peli por momentos me parece una caricatura de ese mundo.

Me ha gustado Cadela Peña -es creíble, aunque poco puta-, y quizás podrían darle el Goya, pero Micaela Névarez ni siquiera funciona como emigrante forzada a prostituirse que decide que vuelve a casa porque le han diagnosticado el sida. ¿Creíble? Y los diálogos, aunque a veces parecen un poco fuera de lugar -claro que Candela a lo mejor era una universitaria aburrida que no sabe a qué dedicarse y yo no lo he entendido-, podrían escucharse en todas partes pero dudo mucho que se escuchen así entre las mujeres que se dedican a la prostitución. Sin embargo, la historia, aunque pueda sonar a contradicción, está bien contada. Inverosímil, pero bien contada. Claro que eso también la pasa a Pretty Woman y no por eso ha dejado de ser una de mis películas favoritas. ¿Será porque triunfa el amor? Será. Es que yo, como decía ayer Isabel Coixet, puestas a ver películas que no reflejan la realidad, sino que se la inventan, perfiero que tengan final feliz, que para malos finales ya tenemos el día a día.

Un par más de actualidad política y ya entro con los Goya

Para que no digan que no hago caso de lo que me dicen me pongo y escribo. Ayer, en Planeta, Mario me decía que llevaba unos días sin escribir que a ver cuándo me ponía de nuevo y a ello voy, ya veis.

Como este país nuestro da de si -hasta para que no sepamos exactamente a qué me refiero cuando digo país- la verdad es que creo que ni va a hacer falta que retome noticias de hace algunos días y bastará con que me incorpore a la actualidad con las de esta misma semana. Empecemos con Boadella, que el militante del CDS cada vez me pone más nerviosa, pero para no dar cancha innecesaria, casi que sólo os doy el titular de la entrevista que han publicado en Periodista Digital, para veáis de qué pie calza el colega: "En Catalunya la situación es cercana al prefascismo". Lo dice y se queda tan ancho, lo dice desde Madrid, claro, al abrigo de una subvención de Esperancita y después de haber despotricado de lo lindo contra los... ¿catalanes? O sea no sólo desde la distancia sino también desde la ignorancia, al menos en lo que a denominación de fascismo se refiere. ¿No?

Mientras, en la COPE, donde resulta que no les ha gustado el resultado de Bolivia, al contrario que a mí, claro, han llamado a Evo Morales haciéndose pasar por Zapatero. ¡Eso sí que es un grupo de profesionales y lo demás son tonterías! Luego que vayan llorando al Parlamento Europeo y digan que los catalanes no respetamos la libertad de expresión. Les deseo, estamos en tiempos navideños y hay que ser buena, que provoquen un conflicto diplomático; como premio, se entiende.

Mientras, y para abrir boca porque Evo Morales necesita un blog para él solo, sorprende cómo se reflejan las informaciones en la prensa española acerca de lo que va a hacer con Repsol. El ABC le dedica la portada de hoy: “investigará Repsol en profundidad, pero no la va a intervenir” y luego el diario informa de una llamada a Zapatero que la Moncloa desmiente. El País, va un paso más adelante: "Morales sospecha que algunos contratos son nulos e ilegales". En El Mundo: "los de Repsol serán socios, pero no los dueños".

Yo, que sigo con los buenos deseos no dejo de pensar que ojalá nacionalice todo lo que ha prometido; en realidad, aunque sólo lo haga con la mitad sospecho que el país empezará a funcionar mucho mejor, y los países de su alrededor (EEUU mediante) empezarán a ponerse nerviosos. Lo dicho, parece que la izquierda latinoamericana lo tiene más claro que la nuestra.

Bueno, mañana entro con Ken Loach, ¡ay!, perdón, con León de Aranoa... a ver si me voy a confundir yo también.

"Una radio como Dios manda"

"Una radio como Dios manda"

Es muy tarde, tengo mil cosas -sigo teniendo mil cosas que escribir- pero no me resisto a subir la imagen de la publicidad que la SER ha publicado como respuesta al último EGM en el que sigue saliendo como emisora vencedora frente a las demás. Os la explico porque la imagen es muy pequeña, no se aprecia bien y merece la pena.

Carles Francino -de la SER- le saca aún más de un millón de oyentes a Federico Jiménez Losantos -de la COPE-, y Prisa, claro, les da a los de la conferencia episcopal donde más duele... en la ¿frente?

"Una radio como Dios manda", decía la SER de sí misma en los anuncios a toda página que publicó esta semana en la prensa española y a mí me ha parecido de lo más ocurrente, aunque al final hayan acabado por suprimirla. Bajo el logo de la SER y una fotografía de Carles Francino se ve un enorme cuadro "tipo Capilla Sixtina" en la que cuatro angelotes representan a la emisora de Prisa y, por otro lado, a Carlos Herrera, Federico Jiménez Losantos y Luis del Olmo chiquitines.

El ángel que representa a la SER (que no a Francino), de mayor tamaño que los otros tres, está en lo alto del cuadro, mirando orgulloso desde arriba a sus competidores, con los brazos y envuelto en una banda en la que se lee: "SER 4.996.000 oyentes".

Los otros tres ángeles están enfadados, sobre todo el que representa a Federico Jiménez Losantos, algo más alto que los otros dos. Y cada uno de ellos aparece junto a un letrero donde se da el nombre de la cadena, el del programa matinal correspondiente y las cifras de su audiencia. Quien se pica...

En Alcampo recomiendan no comprar productos catalanes

En Alcampo recomiendan no comprar productos catalanes

Llevo días desaparecida porque nunca acabaré, si me pongo a escribir en el blog, un libro que tengo que entregar el 15 de enero, así son las cosas. Además, miles de textos se meten por en medio, así que decidí que ni me leía las noticias de política nacional, ni entraba a ponerme nerviosa con lo que escuchara casi de casualidad, ni vería telediarios hasta no tener acabado el libro. ¡Nobleza obliga! y una se debe a lo que se debe.

Pero siempre hay algún escape, algún hueco que no se controla y por el que se te cuela la información. El otro día, casi sin darme cuenta, Pepe Bono y Moratinos llevándose la contraria y luego -convenientemente recriminados por el aparato del partido- se daban una abrazo que intentaban parecer casual. Al día siguiente, María Teresa Fernández de la Vega, como única respuesta a Zaplana en el congreso, lanza un suspiro -¿se os ocurre mejor forma de contestar como vice ministra?- y pasa la palabra; poco después los del tripartit reafirman el pacto del Tinell, lo que le vale al PP para recordar que Carod Rovira había dicho que tenía "acojonados" a los del Psoe (y puede ser que sea medio verdad) y claro, avalancha de artículos antiestatutarios que me negué a leer para no perder el orden éste que me he impuesto.

Pero hoy, por fin, el agujero sin cubrir lo ha rellenado mi hermano, que me manda una publicidad de Alcampo que me deja sin palabras. ¿Habrán hecho la misma en Catalunya? ¿Tendremos que decirles, para que no se pongan nerviosos, algo tipo... no hace falta que compréis productos catalanes que ya los hemos comprado todos aquí para celebrar la victoria del Barça? O, para ser algo más sensatos. Si las estadísticas dicen que sólo de consume fuera un 4% menos del producto catalán, qué tal si les decimos que no nos molesta. Al fin y al cabo... ladran luego cabalgamos.

"La constitución puede ser modificada"

"La constitución puede ser modificada", dice Marín ahora mismo en la televisión desde el Congreso de los Diputados en el día de la constitución. Me tranquiliza, a mí Marín me parece un tipo inteligente, demasiado serio quizás, pero inteligente y rigurosos. Sigue hablando, sólo quedan cinco diputados de la primera legislatura de aquella constitución,  más de 13 millones de españoles han nacido desde entonces, y yo lo escucho y pienso que eso es bueno. A ver si con más nacimientos y menos diputados de entonces podemos plantear más reformas, pero debo ser la única que escucha, porque me sorprende como de fondo hay un murmullo insistente, un murmullo nos reflejan las imágenes que nos ofrete TVE -la nuestra, la de todos, la de Pepe Navarro, ¡ya ve usted!-. Es como si los señores diputados no hubieran ido a la escuela -¿no les habrán dicho a ellos, como a nosotros, que mientras hay alguien hablando los demás tienen que escuchar?- Llamazares hablando con Rajoy, un par de ministros intercambiando comentarios... sólo escucha ZP, bien está que se entere de la frase que encabeza este párrafo.

Ahora, dos frases de final: "Si las leyes tienen que ser las imaginadas por cada uno de nosotros no habría leyes posibles. Si los estatutos tuvieran que ser los imaginados por cada uno de nostros no habría estatutos posibles". No entraré, lo dice de final y como para que los que no escuchan presten atención a sus últimas palabras. Igual la utopía del cambio que cada uno de nosostros quiere no es posible, pero... ¿y acercarnos?

Pérez Reverte se cabrea

No voy a acostumbrarme, lo digo desde ya, porque es cierto. Pero es que no dejo de leer en los diarios textos que, creo, merecen mantenerse en ésta o en cualquier otra bitácora, para que todo el mundo disfrute de ellos. Pues bien, ahí va. Un artículo que este domingo publicaba El semanal (www.xlsemanal.com/) escrito por Arturo Pérez Reverte y titulado -agarraros- "El muelle flojo de Umbral". Diría que no hace ni falta que siga diciendo más. Prepararos a disfrutar de un buen repaso al "maestro".

Hace años tuve una polémica con Francisco Umbral que acabó cuando escribí un artículo titulado Sobre Borges y sobre gilipollas, donde el gilipollas no era Borges. Desde entonces, en lo que a mí se refiere, Umbral ha permanecido mudo; cosa que en un teclista con su logorrea –«escribe como mea», dijo de él Miguel Delibes– supone un prodigio de continencia. Pero el tiempo pasa, la edad termina aflojándole a uno el muelle, y ahora vuelve a meterme los dedos en la boca. El estilo, o sea. Al maestro de columnistas no le gusta mi estilo literario, y le sorprende que se lean mis novelas. También, de paso, le parece inexplicable que nadie lea las suyas, ni aquí ni en el extranjero. Que fuera de España no sepan quién es Francisco Umbral, eso dice tenerlo asumido: su prosa es tan perfecta, asegura, que resulta intraducible a otras lenguas cultas. Pero no vender aquí un libro lo lleva peor. No se lo explica, el maestro. Con su estilo. Así que voy a intentar explicárselo. Con el mío.

Francisco Umbral tiene –y nos lo recuerda a cada instante– la mejor prosa de España. También cultiva una imagen, más social que literaria, inspirada en el malditismo narcisista y la soledad del escritor incomprendido y genial. Pero eso es cuanto tiene. Nunca pisó una universidad como alumno, ni leyó un clásico, ni tuvo una formación que trascendiera la cita, el plagio entreverado y el picoteo de lo ajeno. La lectura tranquila de sus libros y columnas sólo revela frivolidad superficial, incultura camuflada bajo la brillante escaramuza del estilo. En realidad, Umbral nunca tuvo nada que decir. La idea, el comentario o el libro citados en abundancia aquí y allá –a menudo de forma incorrecta, como ocurre con Borges y la Biblia, entre otros– casi nunca provienen de lecturas directas, sino que delatan la tercería de la revista, suplemento cultural, antología o texto ajeno donde fueron espigados. Sospecho, además, que Umbral anda muy flojo de lenguas, lo mismo vivas que muertas, aunque para el estilo le baste con la que tan bien maneja. Y en cuanto a la gran novela básica, la que forma los cimientos de todo novelista sólido, su ignorancia resulta asombrosa en un escritor de tales pretensiones. Por eso resulta esclarecedor que, en sus innumerables intentos frustrados de novelar, mencione siempre con desprecio a Cervantes, Galdós, Dickens, Tolstoi, Dostoievski o Baroja, y entre los contemporáneos, a Marsé, Mújica Lainez o Vargas Llosa; o que cometa la bajeza de situar al honrado José Luis Sampedro o al dignísimo e impecable Luis Mateo Díez a la misma altura que a Mañas, el chico del Kronen. En esa línea, las universidades sólo valen para algo cuando invitan a Umbral, y le pagan. Igual que los premios literarios, el Cervantes o la Real Academia: sólo tienen prestigio si él los consigue.

Y es que Umbral no escribe literatura: él es la literatura –«Borges y yo», afirmaba sin complejos hace unos años–. Y si la gente no lo lee, es porque a la gente no le interesa la literatura; no porque no le interese Umbral, ni porque repugne, por ejemplo, el sexo turbio que impregna sus novelas; más turbio aún cuando imaginamos al propio Umbral practicándolo. Un personaje de quien Jimmy Gimenez Arnau –que no se diría, en rigor, espejo de virtudes– ha escrito: «Padece cáncer de alma».

La cita no es casual, porque, además de ser un periodista que nunca dio una noticia, de que en sus novelas y columnas no haya una sola idea, y de alardear de una cultura que no tiene, lo que trufa toda la obra de Umbral, desde el principio, es su bajeza moral. La «infame avilantez» que, ya metidos en citas, le atribuyó la poetisa Blanca Andreu. Siempre estuvo dispuesto a despreciar a novelistas ancianos o fallecidos como Gironella, Aldecoa, o el Cela a cuya sombra en vida tanto medró –y a quien dedicó, caliente el cadáver, un librito oportunista e infame, escrito, eso sí, con estilo sublime–, o a insultar y señalar con el dedo a antiguas amantes y a mujeres que le negaron sus favores; aunque esto lo hace sólo cuando no pueden defenderse y sus maridos están muertos o en la cárcel. Tan miserable hábito no lo mencionaría aquí de limitarse a lo privado; pero es que Umbral tiene la bajunería de salpicar con él su literatura. Su bello estilo. A todo eso añade una proverbial cobardía física, que siempre le impidió sostener con hechos lo que desliza desde el cobijo de la tecla. Pero al detalle iremos otro día. Cuando me responda, si tiene huevos. A ver si esta vez no tarda otros cinco años. El maestro.