Blogia

Carmen Domingo

Temor a Cataluña, una artículo de Gibson

Leo en www.rebelion.org una artículo de Ian Gibson que ha publicado en El Periódico (www.elperiodico.es) y que os adjunto:

A ­mí, si he de decir la verdad, nunca me ha gustado el artículo 2 de la Constitución de 1978, con su dogma de “la indisoluble unidad de la Nación española” (el subrayado es mío, obviamente). Tampoco la primera cláusula del artículo 8, donde, entre las misiones de las Fuerzas Armadas, se consigna la de defender la “integridad territorial” de España.

El mensaje subyacente era, y sigue siendo, el de siempre: la unidad nacional española es sagrada –en la Magna Carta no se podía utilizar este adjetivo, por supuesto, tratándose del establecimiento de un Estado aconfesional, pero se da por sobreentendido– y cualquier conato independentista por parte de díscolos vascos, catalanes o gallegos constituye, en consecuencia, un atentado contra la voluntad divina. Exagero un poco, ya lo sé, pero me parece difícil encontrar una diferencia radical entre “la indisoluble unidad de la Nación española”, en la formulación constitucional que está hoy vigente, y las definiciones franquistas-joseantonianas de las esencias nacionales, con la obligada nostalgia imperialista (hacia Dios, si no había otra posibilidad).

Tanta obsesión secular con la unidad territorial sugiere que, en el fondo, se trata de una imposición artificial mantenida por la fuerza. Richard Ford, cuyo Manual para viajeros en España y lectores en casa (1845) es uno de los libros más agudos jamás escritos sobre este país por un extranjero –tal vez sobre cualquier país por un extranjero-, insistió mucho sobre ello. Por todos lados, pese a la tan cacareada unidad nacional, el inglés creía observar una tendencia innata hacia la disolución de la misma. España, en realidad, era a su juicio esencialmente unamalgamating –renuente a amalgamarse– , y apuntó con satisfacción un refrán oído en Jaén y que, en su estimación, le daba la razón: “Baeza quiere pares y no quiere Linares”.

A Richard Ford no le gustó Cataluña, que le recordaba la Inglaterra industrial. Había llegado a la península en busca de la España profunda, con sus reminiscencias árabes, sus bandidos, sus corridas, y sus guitarras. El catalán le pareció feo y no estaba dispuesto a adquirir ni sus rudimentos, él que era un considerable lingüista. Si no me equivoco, vio, apuntó, preguntó, indagó... y volvió cuanto antes al Sur.

Reflexioné mucho sobre Richard Ford durante el debate sobre el Estatut: sobre su incapacidad, fruto de arraigados prejuicios, para reaccionar inteligentemente ante el fet diferencial de Cataluña.

El debate ha puesto al aire las raíces del problema que supone Cataluña para el Partido Popular, tal vez el único partido político del mundo que vota en contra de absolutamente todo. No lo pueden decir, pero a mí me parece evidente que, en el fondo, más que odiar a Cataluña -algo que nunca admitirán- la temen. Y la temen porque saben que tiene capacidad para organizarse sola. ¿Y Portugal? No he oído ni leído a nadie, ni al facha más redomado, poner nunca en tela de juicio su derecho a ser Portugal. Y eso que Portugal, ¡si no recuerdo mal!, formaba parte un día de España.

Los dogmas existen, entre otras razones, para aplastar la heterodoxia. Cataluña es la heterodoxia de España, más que el País Vasco, más que Galicia. Y hace muy bien. El meollo del asunto está, naturalmente, en el idioma. Permítanme una pequeña comparación. Los británicos les quitaron a los irlandeses su idioma -y sus costumbres nativas- a punta de bayoneta y a cañonazo limpio. Aquello se pareció mucho a lo que se hizo en la España de los llamados Reyes Católicos con los “moriscos”. Bien es verdad que el celta subyacente ha conformado en inglés que se habla en Irlanda, con lo cual tenemos Ulises y otras cumbres de la literatura mundial, pero el hecho sigue siendo que el país quedó huérfano de su principal seña de identidad, que es la lengua materna. Esto no se olvida, no se olvidará nunca. Se trató de hacer lo mismo con el catalán. Las circunstancias no eran las mismas, pero el desprecio hacia otra cultura, hacia otra manera de ser, sí. ¿Se imaginan ustedes lo que habría pasado si, en una coyuntura histórica diferente, Cataluña, dueña de los destinos patrios, hubiera impuesto, o procurado imponer, su idioma al resto del territorio? ¿La que se habría armado?

Me impresionaron la magnanimidad, el buen hacer y el seny de los catalanes participantes en el debate de presentación y defensa del Estatut en el Congreso de los Diputados (soberbia y sabia lección la de Durán Lleida).

No noté en ninguno de ellos odio y resentimiento ni rencor. Pude constatar con satisfacción su pleno reconocimiento de la contribución de los inmigrantes de otras regiones españolas al fortalecimiento de Cataluña. Y celebrar, como no, su tremenda voluntad de construir una Cataluña más libre, por el momento dentro del Estado actual, Estado que muchos esperan -yo también- que vaya evolucionando hacia una configuración plenamente federal.

¿Apocalypse now? ¿Mañana? Si Cataluña consiguiera ser mañana un Estado “independiente” dentro de la nueva estructura de Europa, convirtiéndose en el Portugal del litoral este de la península, ¿sería el fin del mundo? No lo creo. Tampoco el fin de España.

Pero no teman los dueños inmemoriales (por la gracia de Dios) de la finca nacional. La gran mayoría de los catalanes no plantea así la cuestión. En el fondo, sólo pide, me parece, que ustedes asuman, de verdad, que Cataluña es, legítimamente una “altra cosa”. ¿Tanto trabajo les cuesta?

De "intelectuales" catalanes y hombres de teatro

Los que me conocen saben que si hay un perfil que soporto con verdadera dificultad es el del "intelectual-progresista-de izquierdas-catalán" que vive del dime de qué presumes y te diré de qué careces, o dime qué hago y te diré qué pido a cambio, dime qué dices que te pasó en la transición y te diré a qué cargo aspiras. Podría hacer una lista de "falsos" intelectuales de pacotilla que -caso de hacerse públlica- harían plantearse a más de un votante si está optando por la opción adecuada, habida cuenta del personaje que la refrenda.

Bien.

Como mi intención no es dormir a las ovejas, no voy a aburriros con una larga lista de nombres y me centraré en uno que estos últimos meses ha sido "santo de mi devoción" porque me lo ha puesto muy sencillito: Albert Boadella. Sí, el mismo actor-director que meses atrás, junto a un buen grupo de los pertenecientes al Foro Babel, hizo una rueda de prensa para pedir que alguien les "montara" (textual o literal) un partido que en Catalunya no se sentían representados por los ¿nacionalistas? del PSC. Ellos en realidad querían decir que se sentían traicionados por el tripartito, porque pensaban que les tenían que pagar los servicios prestados a la ¿causa? y reclamaban su subvención de turno que, afortunadamente, nunca llegó.

Bien.

Yo, en aquel entonces, tras la sorpresa de que este país sea el único lugar del mundo en el que los "intelectuales" pidan, en lugar de ofrecer, soluciones, le sugería al señor Boadella que se fuera a Madrid, y pidiera carnet y acto seguido subvención al PP, único partido donde seguro que hablar mal de los catalanes -con lo secesionistas que somos es lo suyo- tiene premio. Y dicho y hecho, ya está el "amigo" Albert gozando de una subvención de Esperancita Aguirre para montar uno de sus tinglados. Déjeme que le dija, ¿señor? Boadella, que a estas alturas no esperábamos menos de usted.

PD. Estoy leyendo un libro de Chomsky (Los nuevos inteletuales) y me temo que cualquier parecido con la realidad española es pura coincidencia. Claro que aquí la ilusa soy yo, por intentar encontrar ejemplos patrios. 

A veces creo que lo mejor es dejar de escribir

A veces, no muchas pero sí a veces, pienso que lo mejor es dejar de escribir. Pensar en hacer otra cosa, buscar un trabajo de esos que la gente llama normal y dejarme de tonterías que a buen seguro no conducen a nada. Esos mismos días, como hoy, sólo pienso en la cantidad de tonterías que hago, digo o escribo y que ya sé que son totalmente prescindibles. No es otoño, que es la fecha más propicia para estos pensamientos, pero este invierno raro con días de un color otoñal hace que piense que a lo mejor si hiciera otra cosa podría irme a pasar un fin de semana fuera, o a dedicarme más a estar con amigos y disfrutarlos... No pensar parece más sano. No sé.

Y de fondo las noticias, el rey, por enésima vez, contando lo contento que está de habernos dedicado estos treinta años a los españoles; los soldados israelíes lanzando bombas lacrimógenas a los niños que iban a una escuela; los cuatrocientos mil visitantes anuales que recibe el Valle de los Caídos; una niña de tres años sentada en el alféizar de una ventana que da a la calle porque la ha castigado; de nuevo pateras llegando a nuestras costas... Y la conversación de ayer con Isabel Coixet donde las dos nos sorprendíamos que la escena en la que se hace referencia a la Guerra de Bosnia hubiera impactado tanto, cuando tantas noticias ha habido al respecto en la prensa, y a penas es una escena en un mar de fondo de alguien que sólo intenta ser feliz alejándose de sus recuerdos... No sé, el otoño.

Hoy me tocará leer, no escribir, va a ser mejor. Y luego un buen baño de agua caliente con sales.

 

¡Rajoy escribe con faltas de ortografía! debe ser del Real Madrid

Yo, qué queréis que os diga, que en la carta que le ha enviado Rajoy al Presidente del gobierno a propósito de la Ley de Educación, pero con intenciones conciliadoras propias del partido mayoritario de la oposición, haya faltas de ortografía me pone a bien con el PP. ¡Claro! ellos lo que quieren es que todos los escolares acaben escribiendo y pensando como ellos, o sea con errores, ahora sí tiene sentido. En fin en fin... que acabarán echando a algún becario que tengan en la sede en lugar de plantearse si no será que alguna vez Mariano (marianico, que lo llamarían en sus tiempos mozos) deberá afanarse en aprender a escribir cartas.

 Y el caso es que estos del PP son capaces de darle vueltas hasta a lo que no las tiene. Son capaces (lo escucho ahora de un historiador de los derechas retrógrados que aún corren por nuestras factultades) de argumentar que las estatuas de Franco hay que mantenerlas porque forman parte de nuestra historia; son capaces (Fraga y sus entrevistas) de pedir que se mantenga el pacto de la transición porque la derecha no ha reclamado su memoria histórica; son capaces (Zaplana) de pedirle cuentas al PSC por los millones que le ha perdonado La Caixa, mientras aseguran que los que les ha perdonado CaixaGalicia al PP gallego no tienen la misma relevancia... en fin, que son capaces de argumentar lo que no tiene argumento.

Por eso yo, ayer, que soy futbolera sólo cuando el partido se lo merece, mientras veía al Barça golear al Real Madrid casi sin sudar la camiseta no podía evitar pensar: ¡Dios! este es el argumento justo para que el PP, ahora sí, pida que se pare el Estatut, estos no aguantan una segunda goleada con méritos ni de coña y como aquí resulta que no tenemos árbitros...

Se me agolpan los temas

Uno tras otro, hasta tal punto, ya lo veis, que ni siquiera me he puesto a escribir de buena mañana, que es lo suyo y me siento ahora frente al ordenador. Se me agolpan, digo, porque esto del treinta aniversario de la entronización (no hay palabra más horrenda en el diccionario) del Juan Carlos está trayendo más cola (asociada) de la que imaginaba.

Me llama Magda Bandera (www.magdabandera.com) de buena mañana para que ponga la televisión porque está hablando Pío Moa. La pongo porque es amiga, pero no me arriesgo a tomarme mi café con leche reglamentario del desayunos para que no se me corte la digestión. Acierto. ¿Este hombre no dice más que barbaridades? Apago la televisión.

Al hilo de lo mismo. Leo en la red que han echado a un columnista de el diario 20 Minutos porque ha puesto a parir a Losantos. ¡No me extraña, pienso! (que lo pongan a parir), pero leo el texto y confirmo que se la ha ido. Aunque... Más barbaridades dicen los dos juntos, más muertos se inventan, más tensión social provocan los dos anteriores y nadie les dice nada, es más, ni los llaman al orden.

Sigo. Fraga concede una entrevista a Il Corriere de la Sera y dice lindezas del tipo "franco será reconocido en la historia por la labor que realizó en España desde 1936 hasta 1975". Y acto seguido se queja de que el gobierno socialista de ahora esté queriendo recuperar la memoria histórica. "La derecha -dice- no se ha dedicado a levantar resquemores." Lo vuelvo a leer por si me equivoco. No. He leído bien. "Hasta Felipe González fue capaz de respetar el pacto de la transición". No sigo leyendo, porque he empezado después de comer y no he tenido la prudencia de hacerlo antes de meterme algo en el estómago y noto que se me revuelven las tripas.

Intento cambiar de aires. Veo que en Melilla, hace unos días, retiraron una estatua de Franco, me alegro. Pero, ¡hoy! resulta que la han vuelto a poner en su sitio, que el alcalde la había retirado solo para hacer obras en los alrededores. En el PP no se plantea la retirada de estatuas del caudillo.

¿Sabéis qué os digo? que aunque sea Garzón, el juez de las portadas de los diarios, el encargado de mover todo lo de memoria histórica, estoy deseando que decidan derribar el Valle de los Caídos, porque ya está bien.

¿Qué une a Torrente y Mercedes Milà?

La verdad, no tenía muy claro si escribir o no hoy un post, porque el tema (no podía ser de otra manera) iba a ser el reportaje que ayer por la noche emitió Tele 5 presentado por Mercedes Milà sobre la existencia de fascistas en España. No lo sabía porque -como dice Jaime- en estos casos la mejor forma de quitarles importancia a fascistas y antidemócratas es no hablar de ellos, pero cuanto más pienso en lo que vi ayer más miedo me da y entonces no puedo dejarlo a un lado porque me ha preocupado y mucho. Se me ponen los pelos de punta pensando en esa mujer que cantaba el "Cara al sol", en esos jóvenes que ondeaban la bandera en el sitio en el que estaba la estatua de Franco que retiraron en Madrid, esos universitarios que abucheaban a Santiago Carrillo en su intervención en la universidad, o en esos ancianos que todavía eran capaces de decir que con Franco se vivía mejor.  El caso es que ayer en el reportaje se escucharon frases tan ¿escalofriantes? ¿Tristes? ¿Deprimentes? ¿Preocupantes? ¿Alarmantes? como "ZP es perfecto, porque está creando un caldo de cultivo parecido al que tuvimos en España en el 36". O "el uso de la fuerza está justificado cuando se quiere evitar que una sociedad se dirija por los derroteros democráticos en los que se mueve la nuestra" o "Soy de Girona, soy español y estoy aquí -en una manifestación de Falange- para demostrar que todavía existen fascistas en España y que estamos dispuestos a eliminar toda la chusma -emigrantes e izquierdosos- que tenemos en este país".

Os juro que no soy de carácter derrotista, pero que si hay algo que explica la cantidad de espectadores que tiene Torrente son estos grupos neofascistas. La verdad. Que se sienten identificados con emblemas y actitudes. Si yo fuera Santiago Segura valoraría si el dinero compensa. A mí no me compensaría está claro.

Una, a priori, no entiende cómo un personaje como Torrente cala tan hondo, aunque seamos un país de cutres y de mediocres, y confía que la mayoría de espectadores vaya a verlo como catarsis de la España que fue y que no volverá, pero en realidad muchos de los espectadores de Torrente van a ver la España que conocen y añoran, la España de la bandera anticonstitucional y los bustos de Franco, la España que no tolera la entrada de emigrantes y que cree que ser demócrata es una desgracia que se debe corregir. Os aseguro que si el nombre y la bandera de España se menciona en estos contextos y se ensalza de esta manera, lo que me extraña es que no haya más gente que decida no sólo no mencionarla, sino además no sentirse vinculada a ella ni a nada de lo que simbolice. Los símbolos lo son en tanto significan algo y dejan de serlo -o se manifiesta uno en contra- cuando el referente es contrario a lo que uno piensa. No sé yo si este tipo de grupos, en realidad, no estarán consiguiendo que uno se plantee que no siente nada por una bandera que defienden personajes como los que vi ayer.

¿Preocupación por vascos? ¿Catalanes? ¿Por el estatut? Yo, la verdad, me preocuparía mucho más por los militantes de falange y alrededores que, estos sí, se atreven cada vez que pueden a apostar por el uso de la fuerza caso de no coincidir con ellos. "No utilizamos la violencia porque no tenemos al ejército de nuestra parte, no porque no le haga falta a este país", no sé qué más puedo decir salvo que espero que estos miles de afiliados acaben por entender que la violencia no es la forma de solucionar las cosas aunque, me temo, llevan demasiados años acumulando odio y tiene poca capacidad de razonamiento, funcionan por consignas.

De libertades, canciones y revolución cubana

Leo en El País que el Senado de EE UU prohíbe a los presos de Guantánamo recurrir ante los tribunales y que esta posibilidad había sido reconocida el año pasado por el Tribunal Supremo y unos 200 reclusos la habían ejercido hasta ahora y que nunca más podrán ejercerla. Seguimos en la línea. Leo también, ahora una nota de agencias, que las autoridades de París limitan el derecho a reunión por temor a algaradas en el fin de semana. En el país de las libertades, nada mal.

Ya no sé qué más nos queda, porque si siguiera buscando noticias de este tipo, tan esperanzador, parece fácil que siguiera encontrándolas a cientos. Y si, le diera una vuelta y buscara de otro tipo toparía con los obispos españoles de inmediato. Qué queréis que os diga. Eso de que la iglesia haya cogido el gusto a utilizar las herramientas que nos da la democracia no em acaba de gustar, máxime cuando utilizan también las no demócratas. Claro.

Por cierto, y siguiendo con la mani del sábado, ¿no os extraña que haya cogido a una miss venezolana para leer el manifiesto del domingo en Madrid?, ellos -los de las iglesias católicas, digo, que casualmente reducen al mínimo la entrada de niños de otras nacionalidades en sus aulas? ¿Entenderá la miss, además de las palabras que leyó, lo que supone eso de racismo y lo que le afecta a ella?

En fin, menos mal que siempre nos quedarán als canciones, creo. O los cantautores, que, ya no sé si ilusos o no, siguen creyendo que a través de la letra se puede levantar la conciencia social.  En un congreso realizado en Mar de Plata hace unos días Santiago Feliu explicó que la canción sirve “primero para no perder la memoria, ha sido un canto de los pueblos, de su autenticidad”. Parece que en latinoamérica se dan más que aquí, que la verdad, si pienso, pienso... Ismael Serrano y pocos más. Y luego, Silvio Rodríguez, sin dejar pasar oportunidad, que así son las cosas, habló de Cuba: “Soy de un país que lleva medio siglo bloqueado de la forma más brutal y por el imperio más grande con el objetivo de desacreditar su revolución y calumniarla”.

Quizás queden las canciones.

"En España hay un millón de analfabetos", ahí es ná

Leo en la prensa on line, y no doy crédito, que en España hay más de un millón de analfabetos con edad superior a los quince años, según un informe de la UNESCO realizado el pasado 2004.  El documento señala que la cifra total de personas iletradas es de 1,03 millones y, cómo no, el 69 por ciento de ellas son mujeres. Más de un millón de esas personas son mayores de veinticuatro años, o sea la generación de los mil euros. Que, visto así no sé cuánto esperan cobrar, la verdad.

Lo leo y no me lo creo. Pensaba que en España el analfabetismo no existía, que era cosa de los países del tercer mundo y ya veo que no. Y, como para ampliar la información intento contrastar los diarios en papel y no encuentro ni una pequeña referencia. Sigo en internet y me entero de que las cifras son mucho más preocupantes ahora que antes si las analizamos a nivel global (una palabreja que ahora gusta mucho) porque más de 771 millones de personas no saben leer ni escribir y el 64 por ciento de ellos son mujeres y que Asia es el continente con menor acceso a la educación. Sin comentarios.

 Aquí, la iglesia se empeña en seguir teniendo la "verdad" de su parte y, encima, han ganado tras la manifestación en Madrid. Y lo han hecho porque de momento ya han logrado una reunión con ZP (asustado ante la pérdida de votantes que suponen tantos manifestantes, lo que me hace pensar que la cifra será algo más alta de lo que las fuentes oficiales confiesas). Igualito, igualito que los manifestantes del No a la Guerra con Aznar.

Y el caso es que no sé por qué se asustan ni de qué se quejan los socialistas, ya que, cuenta Victoria Prego en El Mundo de hoy: "El Gobierno sostiene que lleva no sé cuanto tiempo negociando con la Conferencia Episcopal. Por el contrario, los obispos aseguran que no han negociado nada. El Gobierno responde advirtiendo que tiene todos los documentos de la negociación y que si no saca a la luz ahora esos escritos es para no tensar la cuerda y porque está seguro de que, pasada la manifestación, las cosas volverán por sus fueros y se alcanzará un pacto". O sea, estamos esperando a negociar. Esta sí que es buena.

Es más, añade la Prego -que os confieso que ya no sé a qué partido pertenece- que el ejecutivo ya tiene redactado un acuerdo, pero que los obispos no han querido firmarlo antes de la manifestación para no desconvocarla. "De las 15 cuestiones que los obispos nos plantearon les dijimos que sí a 13 de ellas y sólo a dos les dijimos que no. Es decir, que no hay casi diferencia entre sus posiciones y las nuestras". A quién le preocupa si en las escuelas religiosas concertadas no hay, casualmente emigrantes, a nuestros dirigentes no, claro, que la mayoría no vota.

No esperábamos menos señor ZP, con la iglesia, y con Bono hemos topado.

De la moda a Dulce Chacón, pasando por la Guerra Civil

Por más que repita hasta a saciedad que "el mundo es un pañuelo" y "no la hagas no la temas". Que son dos frases que siempre tengo muy en cuenta, cuando se confirma su veracidad no puedo más que sorprenderme. 

Yo, ayer, a pesar de ser poco dada a fiestas y multitudes varias, me acerqué a la fiesta de cumpleaños de una amiga -Inma, unos 40 de lo mejorcito- y me dispuse no sólo a hablar con gente que no conocía, sino a socializar mucho más de lo que me pide por lo general el cuerpo, que es bien poco. Y así, entre copa y copa, bocata y bocata, en un bar de la plaza Real, me encontré con más personas con las que tenía afinidades de las que imaginaba, lo que siempre es de agradecer. Hablé un buen rato con Charo Mora, una periodista de moda con la que coincidí en la presentación de Tous y acabamos comentando lo "interesante" que es el panorama patrio y cómo se gasta nuestro dinero en enriquecer a unos pocos a base de subenciones, hablé con Franco, el comercial de Josep Font y quedé con él apra que me contara cosiilas de esas que sólo se conocen dentro de la profesión... Hasta aquí todo puede parecer normal, una fiesta de gente del sector de la moda lo normal es que reuna gente que trabaja en dicho sector. Bien. La sorpresa, la verdad, llegó después, cuando me encontré con Teresa (creo que se llama Teresa, soy lo peor para los nombres) de cuyo hermano, y aquí es donde flipé, me había hablado Dulce Chacón una de las veces que quedé con ella. Su hermano colabora en La Gavilla Verde, una de las asociaciones de maquis con las que Dulce se puso en contacto mientras escríbía "La voz dormida" para tener documentación y con la que me dijo que debía entrar en contacto para mi libro. El contacto nunca se llegó a realizar, porque la siguiente vez que hablé con ella ya no estaba como para pasarme teléfonos... sin embargo, ya veis, ayer noche lo retomé. ¿Se atreve a negar alguien que el mundo es un pañuelo? Otros más "al saco" del ciclo de la FNAC, claro.

No sigo contando más porque en realidad esto de personalizar tampoco me gusta demasiado. Y lo suyo sería que comentara lo de la manifestación de Madrid, sí, esa "contra" la ley de educación. Volvemos a ser un país que se manifiesta contra. Lo que ya no me sorprende tanto es que las cifras que se manejen sean tan alejadas unas de otras: la organización dice que dos millones, y fuentes oficiales 300.000. Caso de ser cierta la oficial, pensemos que sí, me parece lo suficiente como para que sigamos preocupándonos de la gran importancia que tiene la iglesia católica en España, líderes del PP y obispos mediante. ¿Es que no vamos a lograr ser nunca un país laico? ¿Qué más debe querer la iglesia? ¿No basta un billón de las antiguas pesetas, anuales para satisfacerlos? ¿Lo próximo será que nos pongan en la plaza pública a los que no hemos hecho la comunión y nos conmine a convertirnos? Porque el camino es inquisitorial, parece que nunca nos lo vamos a quitar de encima. Y en realidad, todo se remonta a lo mismo.

Estoy leyendo un libro sobre la iglesia de Franco y ni comentar la salvajadas que se hicieron en nombre de Dios porque os las podéis imaginar, claro, alguna os iré contando como para ejemplificar. Y lo peor, Juan Pablo II, sí el muerto reciente, dejó dicho que beatificaran a unas cuantas monjas de las que murieron durante la guerra civil y así lo ha hecho Razzinger hace poco más de un mes.

Y yo, la verdad, a fuerza de conocer beatificaciones, casi que si no fuera española y no supiera lo que sé de historia del período, me creería que los únicos muertos de la guerra civil eran curas y monjas, todos a manos, claro está, de los "asilvestrados rojos dirigidos por el Komintern". ¡Tiene guasa cómo le dan la vuelta a la historia las derechas y de colaboradores de fascistas los convierten en mártires!

Hoy, por fin, he visto una peli en pantalla grande

Me cuesta, la verdad, acercarme a los cines y me cuesta sobre todo porque no sé ir sola, necesito ir acompañada para poder hablar luego de la peli, y eso no siempre es sencillo. No por falta de compañía, no, sino por falta de coincidencias horarias o preferencias cinéfilas. Menos mal que entonces Joan acude en mi ayuda y me trae alguna peli -suya o de Pere- de esas que he de ver y que o no se han estrenado o lo han hecho hace poco y las vemos en mi casa.
Pero hoy he ido al cine con Mar, después de mil intentos infructuosos de quedar. Luego... dudas entre Jarmush y Coixet y al final -después de comerse un curri que me ha quedado bastante bueno- se nos ha echado el tiempo encima y hemos llegado diez minutos antes de que empezara la de la Coixet. Y hemos visto "La vida secreta de las palabras", predispuestas a darle a la Coixet la última oportunidad- y eso que a mí, la verdad, esa pose de yo sé más que el de al lado, que debe ser cierto, me parece bastante acertada, visto cómo está el panorama cinéfilo patrio-, pero hemos entrado más pensando en ver a Tim Robins mientras envidiamos a la Sarandon, si queréis que os sea sincera. Al salir, la dos hemos coincidido en que le daremos más oportunidades a la directora catalana que rueda en inglés, es más se las daremos todas, porque la peli le ha quedado redonda. ¡Redonda!
En la web de la peli el resumen no prometía mucho: "Un lugar aislado en medio del mar: Una plataforma petrolífera, donde sólo trabajan hombres, en la que ha ocurrido un accidente. Una mujer solitaria y misteriosa que intenta olvidar su pasado es llevada a la plataforma para que cuide de un hombre que se ha quedado ciego temporalmente. Entre ellos va creciendo una extraña intimidad [...]". La sinopsis no está demasiado acertada, pero luego va encajando todo poco a poco, como si de un puzzle se tratara al que no le falta ni sobra una pieza. En el que las palabras que se callan (yo soy bastante amiga de no decir cosas y prefiero pensarlas o escribirlas y lo entiendo perfectamente y creo que es dificilísimo transmitirlo tan bien en la pantalla) son tan importantes como las que se dicen.
Lo dicho, a mí, me ha encantado. Buen guión, buenos diálogos, buena historia, buenos actores, muy buenos y bien elegidos... y además una historia de amor de fondo de esas que a mí me parecen preciosas. ¿ento de hadas? Pues sí, a pesar de que aparece un conflicto bélico -la guerra de los Balcanes-, que está pero no está, en el fondo, pero presente del que, como dice uno de los personajes, no solo no sabemos nada -salvo que algunos los cascos azules se dedicaron a violar mujeres-. Claro que la guerra y las salvajadas, claro, siempre es mejor ignorarlas. En fin, que no parece cine español. Que no sé qué tiene que parecer para serlo, pero ya me entendéis.

Canciones en la Cárcel de Ventas

Hay muchas cosas que no entiendo y, qué queréis que os diga, me cabrean y mucho si tengo la mala suerte (las menos la verdad, por eso me cabreo poco) de que me pillen cerca. No entiendo que se grite. No entiendo que se utilice la palabra amigo cuando se actúa como simple conocido. No entiendo que las parejas cuando se rompan sean capaces de hacer barbaridades en contra del otro. No entiendo que uno se comprometa a hacer una cosa y luego no la haga. No entiendo que uno se queje de no tener amigos cuando no es capaz de cuidar a los que tiene. No entiendo que pudiendo hacer un favor no se haga. No entiendo que se lance la piedra y se esconda la mano. No entiendo que uno se queje de su mala suerte y no haga nada por remediar la situación...

Bueno, ya veis. No entiendo muchas cosas y me deprime. Pero hay otras que tampoco entiendo (aquí sonrío) y me congratulan con el género humano, del que tengo tendencia a huir. Y eso me pasa cuando, como ahora, leyendo declaraciones de las barbaridades que les hacían a las mujeres en la Cárcel de Ventas (sobre todo entre 1939 y 1950, momento en el que los franquistas se ensañaron con un odio inexplicable) veo cómo tenían la habilidad de buscar recursos de donde no los había y eran capaces de hacer incluso canciones. Letras que les servían para sobrellevar el maltrato, las torturas y todo lo que a las monjas (bendita iglesia católica) y carceleras se les ocurría practicar contra ellas con tal de no transmitir la pena, el dolor y el miedo que tenían en el cuerpo. Y sobre todo con tal de alegrar su reclusión en las peores condiciones imaginables (la cárcel estaba pensada para unas tres mil personas ya cbaron siendo unas diez mil) con la esperanza de que no hay mal que cien años dure.   

Os pongo una estrofa (tengo localizadas varias canciones pero con un ejemplo basta) de lo más gráfica y que a mí me aclara mucho de cómo eran de verdad estas mujeres a quienes, la verdad, nadie les ha hecho nunca el más mínimo caso:

Cárcel de Ventas/ Hotel maravilloso/ donde se come/ y se vive a tó confort/ donde no hay/ ni cama, ni reposo/ y en los infiernos se está mucho mejor.

A buen entendedor pocas palabras bastan.

Una de publicidad antes de irme a vivir al campo

Una de publicidad antes de irme a vivir al campo

Me dice un amigo -Francesc- que me relaje. Que dedique menos tiempo a la política y a los medios de comunicación y que me dedique, por ejemplo a leer "La caza del carnero salvaje", una de las últimas que ha recuperado Anagrama del escritor japonés que, dicho sea de paso, es de los que me gusta. Que eso de escribir así a todas horas no va a ser bueno del todo.
Y yo, que a veces soy obediente, cojo el libo de Murakami y me lo pongo en la mesita de noche. Que no es mucha garantía porque ahora exactamente duerme con otros cuatro de títulos y temas tan dispares como una biografía de Amancio Ortega, la biografía de Tórtola Valencia y un libro sobre el papel del Servicio Social y la Falange en la España de los años cincuenta. Así que...
Pero como quiero hacer caso me compro una revista, como para pasar el tiempo al tiempo (siento la repetición) que miro cosas de moda, y sí, encuento moda, y sí, encuentro tendencias y claro, encuentro publicidad. Como el anuncio me deja sin palabras, porque tendría que soltaros un rollo que reservo apra el libro os dejo la imagen. Que, bien dicho está, vale más que mi palabras. Ah! y se la dedico a todos esos solidarios españole por tercer mundo que no recuerdan que su vecino no acaba de llegar a fin de mes. Yo dejaré mis lecturas de novela, me temo, para cuando me vaya a vivir al campo.

"Francia es el último país comunista de Europa", Vicente Verdú dixit

Pues sí, lo que leéis. este fin de semana -coincidiendo con unas jornadas de moda, fashion y demás- quedé con Vicente Verdú para hablar un rato de moda y sociedad -más bien para hacerle una mini intervista para el libro que estoy escribiendo, porque tiene un par publicados sobre el tema-. Y, cuando le pregunté qué le parecía la sociedad actual, cómo veía el neoliberalismo y demás me soltó: "Mira, Francia es el último país comunista de Europa". En fin, en fin. Lo demás rodeó el tema puro y duro de la moda y el consumo y no me extiendo. Aunque sí os digo que tiene mucha más confianza en el criterio del comprador masivo en que nos hemos convertido de la que tengo yo, que no tengo ninguna.

El caso es que a mí me sorprende semejante afirmación del país que, por el momento, es el único de Europa que tiene toque de queda en alguno de sus barrios, que se queman coches, que los emigrantes de tercera generación (que ya no son emigrantes, sino franceses) se sienten abandonados...  y tantas y tantas otras cosas. En fin, Francia, el país de la igualdad, lilbertad y fraternidad ya no es lo que era. Y no es, desde luego, comunista, sino neoliberal y no ha sabido asumir ni la emigración ni es capaz de establecer un plan de empleo que garantice algo tan simple como el derecho al trabajo. Y lo que es peor, no sé cómo van a solucionar el caos social que tienen encima y que no pasa, me temo, por prohibir salir de casa a partir de las 11 de la noche.

Menos mal que hoy hay un par de buenas noticias: a Atutxa lo han absuelto de cargos absurdos que nunca llegué a entender; y los curas catalanes le piden a la COPE que deje de ser anti tan anti catalán el programa de Losantos (mucho sería también que le pidieran que no fuera fascista). De todos modos, hoy he leído en un libro que se publicará en unos días una carta que le escribió a Tarradellas, cuando el honorable regresó, en la que Losantos alababa su labor, ¿recordará Federico la carta? Claro que, en aquel entonces, Losantos era militante anarquista... no sabéis cómo se me indigesta el mundo del tránfuga!!

No sigo porque me voy corriendo a la radio, pero empiezo a necesitar un par o tres de días de relax dónde sea.

Día de presentaciones en sociedad

Pues sí, una infanta, un canal de televisión y un nuevo programa en Tele 5. Y sí, a mí me gusta ver la tele y hacer zaping, que no sólo de las letras vive el hombre. Ni se es más progre por mentir y decir que no te interesa la tele. A ver si va a ser mejor ver el fútbol.

Por la mañana escuchaba en la Ser que alguien decía "Necesitamos más televisiones: son una garantía de libertad" a propósito de Cuatro, cadena que comienza a emitir hoy. ¿Necesitamos más televisiones? ¿Son una garantía de libertad? No sé yo. Aunque a lo mejor iba por aquello de que a mayor oferta más libertad para cambiar de canal. No sé. Aunque, es más importante tener varias televisiones a las que agarrarse que… ¿una buena seguridad social? ¿Una buena educación pública? Incluso ¿una buena televisión pública? Debe ser eso. Y deben decirlo para darnos tiempo de hacer zaping continuamente, aunque sea para acabar no entendiendo porque Carolina Ferre en su primer programa decide que tiene de contertulios a cuatro humoristas que –imagino- deberían tener algo que decir. Pues no, error, no son capaces ni de decir qué piensan del estatut, ni de la presentación de Leticia que, no me negaréis, son dos noticias no sólo fáciles de responder sino que además dan de sí al menos para hacer un par o tres de monólogos. Claro que ser gracioso, o hacer gracia –tampoco sé- no es sinónimo de tener algo que decir, simplemente de saber repetir un texto.

Y mientras, en TV3, por aquello de que la televisión pública tiene que informar, Cuní, “Els matins de Tv3”, no tiene más ocurrencia que lanzar la siguiente pregunta –a propósito de los conflictos sociales de Francia- al espectador y a los “expertos” que tiene delante: ¿llegarán a Catalunya disturbios parecidos? (entiéndase aquí a España que es TV3). ¿Puede un presentador de televisión seguir fomentando el miedo y el rechazo a la emigración antes de tiempo? ¿Puede plantearse este tipo de cosas? ¿Alguien se preguntó lo mismo con la enorme cantidad de científicos premios Nobel de las ciencias americanos? A la última pregunta no, que los científicos ni nos interesan. A la primera sí. Porque además los señores que lo acompañan en el plató contestan sin inmutarse, sin apuntar que es mezclar churras con merinas.

Lo del mediodía ha sido peor. ¡Enseñan a la infanta! sólo para confirmar que existe quiero verle la cara y lo que oigo ya ni me sorprende: "La carita más buscada es una preciosidad" (TVE1). "Hay que disfrutar de esta maravilla. La niña no puede ser más mona" (Ana Rosa, Tele 5). "Leonor está mejor de frente que de perfil" (Peñafiel en Antena 3). "Es preciosa" (La madre). Para colmo una reportera de TVE afirma: "De momento la alimenta doña Leticia". Y yo, ya me cabreo, dentro de poco seremos todos los españoles los que corramos con sus gastos de manutención. No queda otra

Quito la tele. Lo seguiré intentando. Me voy a leer una de Murakami que tengo recientita y tiene muy buena pinta.

"Las cajas españolas", de nuevo los Goya

"Las cajas españolas", de nuevo los Goya

De nuevo una de las pelis que verán -o no- los directores españoles en sus casas. De esas que mientras vas visionándola corre por debajo una adertencia que dice "exclusiva para los miembros de la academia", en fin, suerte que tiene una, claro está. Aunque, también os digo, que si podéis no os la perdáis.

Pocas veces, muy pocas, se te pasa tan rápido un documental. Pocas veces, muy pocas, un director logra hacer que lo rodado hace unos meses se mimetice también con los escasos 10 minutos que se conservan de la época. Pocas veces, muy pocas, se logra -salvo algún error terminológico- explicar con tanta claridad un momento histórico tan complicado como el que relatan "Las cajas españolas". Dicho esto, os resumo un poco de que va y os anuncio que -salvo error u omisión- haré lo imposible no sólo para pasar "Las cajas españolas" en el ciclo del FNAC, sino también para que esté Alberto Porlan (director del documental).

1936. Guerra Civil. En España no sólo hay que intentar salvar la república de los franquistas, sino que, además, hay que intentar que el Tesoro Artíistico Nacional no sufra daños derivados de los bombardeos franquistas y de los saqueos -aquí sí- de ambos bandos. En seguida se pone en marcha la maquinaria del gobierno de la república para salvarlo y encarga a una serie de personas -que varían conforme varían los gobiernos republicanos- a preservarlo intacto durante los tres años que dura el conflicto y depositarlo en Ginebra sano y salvo. Hasta aquí algo de todos conocido. Sin embargo hay formas y formas de contar las cosas y esta es, creo, una de las mejores. Lo fascinante del documental es que no sigue el aburrido orden de entrevistas de todo documental, sino que aparece como si se tratara de un flim de ficción aunque con formato de documental. A partir del escaso material gráfico que se conserva de la época y de los minutos filmados Porlan monta esta buenísima peli-documental en la que a penas notas la diferencia entre el material de época y el filmado y que entra sin darse una cuenta de que el tiempo ha pasado. Si en marzo no estáis en Barcelona, me iría a cine a verla de cabeza.

"La doble vida del faquir", los Goya y la Guerra Civil

Llevo días preparando un ciclo sobre Guerra Civil en el FNAC -conferencias, pelis, música, un poco de todo- e intentando localizar documentos (pelis y documentales, que el resto de material lo tengo más controlado) sobre el tema que, a poder ser, se hayan visto poco y aprovechemos para difundirlos un poco más. Hasta aquí todo bien. El otro día me encuentro con Pere, se lo comento y me dice que vea dos: una de ellas "La doble vida del faquir", de la otra ya os hablaré. Hasta aquí bien también, porque sabido es -y no lo digo yo- que Pere es de los que lo sabe todo sobre el tema y si lo aconseja... total que "le compro la idea" a cambio de que haga una de las dos presentaciones del ciclo. No estamos como para desperdiciar oportunidades.

Bien, ayer noche Joan me las trae (sí, sí, están en cartelera todavía, pero los miembros de la academia, a lo que se ve, reciben copia de todas las pelis que se presentan a los Goya para votarlas y por eso las tenemos, prebendas de los directores de cine) y ponemos "La doble vida del faquir". Un documental que -entre flashbacks- hace un paralelismo entre los niños que vivieron en un hospicio catalán durante la guerra (fuera de Barcelona, y por lo tanto, ni se enteraron prácticamente de la misma) y que rodaron una película "La doble vida del faquir" en el año 38, y los ancianos en que se han convertido ahora y sus recuerdos de aquellos años. Hasta aquí también bien. El problema que las vivencias personales de la mayoría de nosotros son eso, vivencias personales que, me temo, solo nos interesan a nosotros y a nadie más, cuando la anécdota no puede generalizarse, como es el caso de todos ellos. Y si, como en el caso del documental, no sirve ni siquiera para ejemplificar una época y, además, está rodada en su mayoría en planos fijos -sí, fijos- de los entrevistados, cortados y pegados, entrelazados con la peli del 38... no sé qué deciros. En fin.

Al final, decepción con el documental, aunque "fascinada" con dos de los personajes que salen. Uno de ellos, Xavier Bagué y Bofill, heredero del señor que donó el hospicio y el terreno que lo rodeaba al estado español a principios de los años treinta. Empieza quejándose de que se le ha reducido la herencia porque su antepasado tuvo a bien regalar a unos cuantos niños pobres parte de su patrimonio y que, acto seguido dice que fue militante del PSUC. Uno de los mejores ejemplos de nuestra izquierda burguesa. Y con María Teresa Pascual, la niña rica del pueblo que acabó siendo la protagonista en el años 38 de "La doble vida del faquir", porque en el hospicio no había niñas y que, aún  hoy, mantiene esa sobervia de la derecha franquista que se evidencia cuando, en una charla con el protagonista de "La doble vida del faquir, éste todavía tartamudea cuando la tiene en frente. Paciencia.

Luego, ya con ganas de guerra civil, me pongo a leer testimonios de prisioneras de la cárcel de ventas y sí, claro, esas mujeres sí que vivieron una guerra, y aquí sí los testimonios se hacen universales. Tanto que, ya no sé cómo evitar que me pasen estas cosas, a la media hora de empezar a leerlas tengo que dejarlo porque estoy a punto de ponerme a llorar. Paciencia de nuevo. Hay que conocer la historia para desear que no se repita.

A veces... veo muertos

La frase es la del niño -repelente, la verdad- del Sexto Sentido y aunque yo, no veo muertos, lo que veo es, en más ocasiones de las que me gustaría, mucho provinciano en TV3. Hoy -lo recuerdo y me hago cruces- Mikimoto, en un programa que se ha montado para recorrer el mundo a la caza del catalán fuera de la patria, estaba en Jordania. Y al entrar en as ruinas de Petra el comentario ha sido "siento tanta paz como cuando entré en el Teatre Nacional". ¡Acabáramos! Espero, sinceramente, por el bien de todos, que yo no haya entendido la ironía, igual que no entiendo muchas veces el humor andaluz, ni el anuncio que acaba de hacer el Betis para que se apunten socios. País!

Y claro, tras tanto ardor patrio, así, como para contrastar, me he puesto a buscar cosas de Leo, que como aún no la hemos visto a mí me ronda todavía si es virtual o real -de verosímil, no de realeza, se entiende-. Y no, seguimos sin tener fotografía del retoño real. Pero al menos ya sabemos que la hermana de la princesa de Asturias (estoy utilizando más títulos nobles en mis textos en estos últimos días que en toda mi vida) Telma no es novia del Alberto de Mónaco. Menos mal, que parecía que se iban a profesionalizar las hermanas en la sangre azul.

Hoy no voy a entrar mucho en el Estatut. Necesito reposar, porque desde que sé que vamos a tener identidad catalana ya no sé ni qué soy. Claro que si Ibarra prefiere la denominación de región para Extremadura frente a identidad nacional, creo que me apunto a asumirla.

El problema de Ibarra es que se le ve el plumero, y en realidad lo que le preocupa es lo que a todos el dinero. Menos lobos Juan Carlos, que luego resulta que somos los catalanes los peseteros del país: "Mucha esencia, mucha identidad nacional pero al final mucho dinero", apuntó Ibarra esta mañana, quien agregó que "estarán dispuestos a renunciar a la nación pero no al dinero". "Eso es por lo que jugamos aquí y ahí sí voy a estar en primera línea". Ay!, si tendré que decir de nuevo el ladran luego cabalgamos...

"Es que.... dentro de la casa todo se magnifica"

Sí, sí, estáis leyendo bien, es una de las frases más utilizadas por los concursantes de Gran Hermano cada vez que salen de su encierro voluntario y se enfrentan con la realidad. Pues bien, el otro día comentábamos una amiga -Mónica- y yo que se podría establecer un parelelismo entre la política estatutaria y GH y va a ser cierto. O al menos esa es la sensación que he tenido hoy, pero diría que a la inversa. "Es que... fuera del congreso -yo por ejemplo- frente a la televisión, viendo el debate en el congreso de los diputados, todo se magnifica":

- TODOS, y cuando digo todos digo TODOS han votado la constitución de la transición y TODOS, de nuevo todos, han sido padres de algún articulillo de dicha constitución -claro que el señor Fraga no estaba allí que era uno de los que no la querían-. 

- Los catalanes -TODOS- somos buenos, solidarios y constitucionales -los que más con diferencia en boca de ZP-;

- Los socialistas -TODOS- son coherentes y conciliadores -al menos los que nos han hablando hoy, que a Ibarra y Bono ni se les ha visto el pelo, porque rompen el guión de la casa cada vez que se sienten nominados,

- El cuatripartit al completo -PSC, ERC, IU y CIU- en términos políticos, correctamente parlamentario y cumpliendo lo previsto dentro del marco constitucional.

- Y los del PP los malos de la película -TODOS también, claro-. Aquí quizás no se magnifica tanto y tiene su mérito, porque son los únicos que, fuera o dentro de la casa, mantienen el discurso de la intolerancia y el centralismo, y tiene que ser difícil ser siempre el malo y mantenerse tantos años. "Ustedes han pasado de hablar catalán en la intimidad, a no respetar la decisión de los catalanes", les  ha dicho Rubalcaba, tras hacer una defensa nunca antes vista ni oída sobre los valores de los catalanes en general y del estatuto en particular... Pero ni eso es cierto, hablar hablan "igual de poco" y "respetar, lo que se dice respetar" me parece a mí que es un verbo del que desconocen la definición.

¿Nos estamos volviendo locos? Porque ¿a qué encerrar a gente en una casa si ya sabemos quién va a ser el jugador que gane? o sea, que el resultado de la votación para admitir a trámite el Estatut iba a ser afirmativo. ¿Acaso no depende el PSOE del tripartit para que le aprueben los presupuestos del Estado? Pues eso, dos y dos son cuatro, y diez horas de debate, aunque en su mayoría han sido entretenidos (a mí casi todas las intervenciones que he visto me lo han parecido), son más que suficientes para obtener un resultado conocido.

Sin embargo, una de ellas (en realidad ha sido rueda de prensa) ha sido la que más me ha convencido de la "locura" política en que vive sumida Catalunya y por ende catalanes y, of course, el resto del estado no seamos políticamente incorrectos que no son horas. Y ha sido la de Maragall tras las intervenciones de Manuela de Madre, Carod y Mas. ¿Le pasaba algo que ha empezado repitiendo frases -"no les voy a hablar de lo que ustedes han escuchado", no quiero volver a repetir lo que todos han entendido perfectamente"-? ¿Se fía Maragall, para confirmar el resultado, de la lectura de manos de la adivina que lo ha parado antes de entrar en el Congreso? ¿Hacía falta felicitar a los príncipes de Asturias por el nacimiento de Leonor y aprovechar para decir: "Vivimos en una España tan libre y moderna en la que, y aprovecho para felicitar a los padres, hasta vamos a tener una reina". Tras lo cual, ha añadido, como quien no quiere la cosa, "ni ustedes ni nosotros quedemos hablar de historia, no nos interesa el pasado, sólo el presente", diga usted que sí señor President. Y ya, como si le hubieran dado una pastilla de la risa: "Me alegro de que la respuesta del PP -de la rueda de prensa, porque aún no han intervenido- haya sido tan sensata Permítanme que les diga que hoy me siento tan feliz como el día que empezaron las Olimpiadas, aquello fue el triunfo de una ciudad, esto será el triunfo de todo". Eso sí que es modernidad, Pascual y lo demás son tonterías. Y eso sí que es una rueda de prensa y lo demás cutres intervenciones televisivas.

Bueno, bueno, bueno, bueno... Acabemos, y así ha sido: "Si tienen alguna pregunta que hacer me la hacen, y sino nos vamos a comer que todos tenemos hambre", Maragall dixit.

Y yo, a todas estas, claro, sigo siendo fan de Marín, porque se necesita tener paciencia para aguantar todo el día sin ponerse nervioso y acabar por concederle la última palabra a Rajoy porque -dice- "yo sí que creo que hay que dejar hablar a la oposición, para que no haya en este hemiciclo restos de otros tiempos".

Leonor (II) y el Rockefeller Center

Creo que el tema Leonor va a durar más de lo que nos gustaría, y yo prometo no insitir más que lo justo. Sólo deciros que me sorprende que en la era de "lo que no se ve no existe" todavía tengamos que esperar unos días para ver las imágenes de "la futura reina" y que -¡menos mal!- ha sido la entrada en la clínica de un botones vestido con su tradicional traje rojo y cargado de una cesta para bebés el que me ha confirmado que el nacimiento no era una entelequia.

Luego ha sido la red, claro, la que me lo ha vuelto a confirmar. Porque la Casa Real ha registrado todos y cada uno de los dominios posibles de la "futurible"  ’reinaleonor’, ’princesaleonor’, ’infantaleonor’ ’infanta-leonor’, leonorreina’, ’leonorprincesa’, y ’leonordeborbon’ ( en todas sus extensiones comerciales, ’.com’, ’.net’, ’.org’, ’.biz’, y ’.info’). Aunque, Spais is diferent, claro está, se ha dejado uno ’princesa-leonor.com’ que lo ha comprado una empresa de diseño web. ¡Los listos! Y eso que yo soy de las que siempre dice que me lanzaré a comprar dominios y luego, llegada la hora, ni me acuerdo. ¡Menos mal que el mío lo tengo asegurado 5 añitos y no se me va a escapar que sino...

Además, nobleza obliga, la Casa Real ha enviado por su parte una solicitud a Red.es, entidad encargada de la gestión de ESNIC, solicitando el bloqueo de todos los que aludan directa o indirectamente al nombre de Leonor. La petición fue formalizada por la Casa Real y abarca prácticamente todas las variables posibles. De este modo, Red.es actuará conforme a la ley y bloqueará los dominios solicitados para comprobar si se ejerce un derecho legítimo sobre ellos. El que puede puede, ¿no os parece? Porque los demás si no estamos atentos nos quedamos sin nuestro nombre en la red en un periquete.

Una salvedad. Dice Isaías Peral Puebla, Jefe del Centro de Comunicaciones e Informática de la Casa Real, que el departamento técnico comenzó a registrar los nombres "justo después de que saliese publicado el comunicado oficial del nacimiento, cuando se supo que era niña y que se llamaba Leonor". Y yo, mirando mirando, porque eso sí que en la Red es fácil, veo que registraron los dominios a las 22.00 horas. Y ahora ya no sé si era Juan Carlos el único que no sabía cómo se iba a llamar la primogénita o si también en eso nuestro Rey nos miente. Vaya usted a saber.

Y lo peor, este runruneo como de fondo que se desprende desde los medios de que el nacimiento de la princesita va a hacer que se acerquen los dos partidos mayoritarios -léase PSOE, PP- que hasta ahora estaban algo resentidillos y dejen a un lado sus diferencias. Por aquello de que la reforma constitucional necesita dos terceras partes de la cámara. No, si va a resultar que va a ser la infanta del talante, ¡lo que nos faltaba!

En fin, y eso que a mí, en realildad, si queréis que os sea sincera, ahora mismo, lo que más me apetece sería ir a N.Y. y, tras un paseo por Central Park, o cualquier parte que me gusta toda la ciudad, subirme a la terraza-bar que han abierto en el Rockefeller Center, que llevaba 20 años cerrada, y disfrutar de las vistas de una de mis ciudades preferidas, aunque, me temo, no es tan fácil que se cumplan los deseos.

Leo y la reforma constitucional

Veo que Leti ha dado a luz. ¡Bien está, porque no se iba a quedar para siempre embarazada!, Me entero, también, de que ha dado a luz una niña -mira por dónde- y al final la cesarea ha sido en una clínica privado; que la mujer del césar... y esas moderneces de ir a la seguridad social a mí, por ejemplo, no me parecían lo más acertado, que hay mucha gente que no tiene dinero y no vamos a quitarle una cama, cuando Leti pagando tiene la clínica que quiera gracias a nuestros impuestos. ¿No os parece?
Bueno, sigo. Dicen los expertos, esos mismo cerebros privilegiados que auguraban el nacimiento de un varón para evitar problemas de sucesiones, que el hecho de que sea una mujer obliga a que se modifique la constitución española, para que Leonor (ese es el nombre elegido para la niña) pueda un día reinar. ¡Mira tú qué bien!, pienso de inmediato. Así Leo también podrá hacer la mili, porque será jefe (o cómo se llame) del ejército español.
Y eso que parecía que era muy complicado, o impensable, que se modificara la Constitución del consenso (palabra que cuanto más utilizo más me molesta)... con lo mucho que se la habían pensado, con lo minucioso que fue el redactado que aprobaron los padres esos de la patria -entre los que no había ni una sola mujer, dicho sea de paso- para no dejar flecos sueltos.. Y ahora resulta que todo el mundo dice que le parece bien redactar de nuevo ese artículo para que Leonor reine. Algo que, no se les vaya a olvidar, no puede hacerse sin un referendum.
En fin, en fin... Me voy animando que esto del referendum me gusta. Porque, digo yo, que puestos a hacerlo, no sé si no deberían consultarnos antes también si queremos o no el régimen que tenemos, lo digo por no empezar la casa por el tejado. ¿Cómo voy a contestar si quiero o no que Leo reine, si antes no me dejan decir que lo que no quiero es que reine nadie?
Eso por un lado. Y por el otro, que ya puestos a modificar la constitución, quizás deberíamos aprovechar para modificar más cosas, ¿no? ¡Ay!! Zp que te veo negociando y aplicando talante con vascos y con catalanes a por un estado federal... y nosotros que seguimos con la llave de la gobernabilidad en la mano... claro que puestos a soñar también me gustaría imaginar a ZP negociando con IU a por el referendum entre monarquía o república.
No, si al final vamos a tener que darle gracias a la periodista que, siguiendo el clásico de Pretty Woman, accediera a la corona y nos devolviera al menos el derecho a reivindicar la república.